viernes, 10 de julio de 2015

EL GLUTEN Y SUS EFECTOS EN EL DESARROLLO INFANTIL. Doctor Harald Blomberg.

1502893 10207405432841001 1550683303555874328 o

El pasado 29 de junio se celebró en Donosti una mesa redonda con el doctor Harald Blomberg. Tuve la oportunidad de poder asistir en calidad de representante de la Asociación Laztana y agradezco en nombre de todos los socios a los organizadores. En especial a Aitor Moreno del Impact Hub y a Amaia Gozategi de Mandalara Taldea y Norte Alternativa.
A continuación resumo la interesante información que compartió el doctor Blomberg con todos nosotros.
La intolerancia a la caseína (la proteína de la leche) es muy común en niños con TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), especialmente en los casos en los que manifiestan muchas rabietas. Pero cada día son más los niños que tienen intolerancia al gluten (la proteína de algunos cereales como el trigo).
Según del doctor Harald Blomberg, 9 de cada 10 niños con problemas en su desarrollo tienen una intolerancia al gluten. Y muestran en general, más problemas que aquellos que no toleran la caseína.
En casi todos los niños con autismo y en la mayoría de los que tienen problemas de atención, hay una intolerancia a alimentos. Normalmente a la caseína, al gluten o concretamente al trigo, y a la soja.
Una de las causas de una intolerancia al gluten puede ser la exposición a aparatos y radiaciones electromagnéticas. Éstas causan inflamación de los intestinos, que se vuelven permeables o porosos, con lo cual por ellos se cuelan tóxicos y proteínas como la caseína y el gluten, derivando en una inflamación cerebral (especialmente del cerebelo).
La sensibilidad al gluten ha aumentado enormemente en los últimos 5 años. En su opinión, tienen una gran responsabilidad los iphones, al 4G y 5G por favorecer la existencia de un intestino permeable.
La hipersensibilidad a radiaciones está relacionada con la presencia de metales pesados, deficiencias en vitaminas (B12 especialmente), ácido fólico… intolerancia al gluten…
Los niños con autismo tienen el intestino permeable. Muestran especialmente problemas motores y del habla. Es muy probable que lo mismo ocurra con los niños con retraso en el habla o con problemas motores.
Niños con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) pueden tener una sensibilidad al gluten. Los tics pueden estar relacionados con esta intolerancia y los grandes miedos también. La inflamación cerebral provoca hipersensibilidad de los sentidos, migrañas, TOC, depresión, ansiedad, TDAH, dificultades de aprendizaje…
Un daño severo del cerebelo por inflamación puede llevar a la pérdida del equilibrio y a problemas motores serios. Incluso llegar a la espasticidad. Muchos niños desarrollan ataxia por gluten. Estos niños no desarrollan el lenguaje cuando aparece la ataxia a una edad muy temprana.
La ataxia por gluten es muy común en personas mayores.
El doctor Blomberg contó su experiencia al evaluar y trabajar con 16 niños en un colegio de Alicante, todos ellos diagnosticados de Parálisis Cerebral. En su opinión, tan sólo la mitad tenían PC, los demás tenían ataxia debida al gluten. Estos niños comían pobremente y no desarrollaron el lenguaje. Al dejar de tomar gluten, algunos mejoraron mucho, pero otros ya no tuvieron esta oportunidad debido a la severa inflamación de su cerebelo (lo mismo ocurre con los niños con autismo).
A pesar de los problemas causados por el gluten en los niños con autismo, sólo el 2 o el 3% de los mismos desarrollan celiaquía. Esto provoca que no sean tratados con la dieta adecuada.
La sensibilidad al gluten no se puede testar con un análisis, la única manera de confirmarla es ir excluyendo el gluten de la dieta. Los análisis de sangre ni las biopsias la diagnostican.
También ocurre que la mitad de las personas con celiaquía no tiene síntomas intestinales y normalmente no se realizan las pruebas médicas cuando no hay problemas en el intestino.
La sensibilidad al gluten tiene síntomas parecidos a los de la celiaquía, y al igual que pasa con ésta, no siempre da síntomas intestinales. Afecta a un 40 - 70% de la población. Provoca inflamación intestinal, de las articulaciones y del cerebro. (Blomberg está convencido de que afecta a más de la mitad de las personas).
Es muy común que la sensibilidad al gluten vaya en conjunto con la sensibilidad a la caseína y a la soja. Al aplicar dieta libre de gluten, el síndrome de abstinencia puede durar 3 meses o más.
El síndrome de abstinencia, al igual que los síntomas del autismo, se debe a los efectos parecidos a la morfina creados por los péptidos del gluten y de la caseína. Los niños con autismo limitan su dieta por adicción a los alimentos a los cuales tienen intolerancia. Debido a los efectos opiáceos, se da un síndrome de abstinencia con problemas emocionales, agresividad, manifestaciones en la piel, etc.
El doctor Blomberg, como psiquiatra que es, opina que la mayoría de las enfermedades psiquiátricas mejoran quitando el gluten y la caseína de la dieta. La depresión, psicosis, TOC, autolesiones, etc. También la epilepsia (puede ser causada por sobreestimulación  del cerebro por el gluten).
Rosina Uriarte

miércoles, 24 de junio de 2015

“DESARROLLO Y APRENDIZAJE INFANTIL - NUEVOS ENFOQUES TERAPÉUTICOS”. II JORNADA DE LA ASOCIACIÓN LAZTANA

El pasado sábado, día 20, celebramos la II jornada de la Asociación Laztana, en el Centro Cívico de Cruces, Barakaldo.
Bajo el título “Desarrollo y Aprendizaje Infantil - Nuevos Enfoques Terapéuticos”, contamos con tres interesantes ponencias sobre el desarrollo visual, auditivo y motriz, y su influencia en el aprendizaje escolarinfantil.


El experto en optometría comportamental, Juan Portela, nos expuso la importancia de contar con un correcto sistema visual que permita al niño realizar todas las funciones visuales necesarias para poder realizar con éxito sus tareas escolares.
Como experto que es en ambliopía y estrabismo, mostró vídeos de casos clínicos con su positiva evolución gracias a la terapia visual. También novedosos programas de diagnóstico y tratamiento que se aplican de forma lúdica y divertida para los niños, algunos incluso en 3D como pudimos comprobar los asistentes.
Hizo hincapié en diferentes signos que deberían alertar a psicólogos, pedagogos, logopedas, maestros y padres sobre posibles trastornos visuales que no son comúnmente diagnosticados por profesionales de la medicina puesto que su campo es la salud y no el aprendizaje escolar.
Entre otras muchas cuestiones, recalcó la importancia de tener en cuenta que la plasticidad cerebral existe toda la vida. Y que si bien, no es tan marcada como en la infancia, sigue presente en todas las edades, pudiéndose beneficiar todo el mundo de los avances aportados por la terapia visual.


Ana María Madrigal presentó una entretenida ponencia sobre la incidencia de la audición en el aprendizaje del niño.
Comenzó explicando que el cerebro es como un coche, que independientemente de la potencia o calidad de su motor, depende de sus cuatro ruedas para cumplir su función. Estas cuatro ruedas son especialmente importantes en todo lo relacionado con el aprendizaje escolar y representan el sistema auditivo, el sistema visual, el sistema motriz y el estado biológico en el que se encuentra el niño.
Explicó la importancia del buen desarrollo de los sentidos para que el cerebro reciba la información correcta y pueda procesarla de forma que luego emita una respuesta eficaz para cada situación. Y nos brindó ejemplosprácticos de las dificultades y el malestar que pueden causar en todos nosotros las distorsiones auditivas. Porque no es lo mismo “oír” que “oír bien”.
Al igual que ocurre con la visión, también existen opciones terapéuticas para la reeducación de la audición, logrando con ello no solamente mejoras en el rendimiento académicos, sino también a nivel emocional.


Eva Bartolomé es experta en la Terapia de Movimiento Rítmico (BRMT, más conocida por TMR).
Nos describió qué son y para qué sirven los reflejos primitivos. Cómo su presencia es necesaria en el bebé ya antes de su nacimiento y cómo los reflejos primitivos tienen la misión de asegurar su supervivencia y de llevarle de una etapa del desarrollo a la siguiente. Cómo gracias a las acciones motrices que provocan se crea el cableado cerebral necesario para la maduración de áreas cerebrales primitivas, que a su vez estimulan y permiten que maduren áreas cerebrales más sofisticadas.
Pero que estos reflejos primitivos, una vez que han cumplido la función para la cual existen, deben descansar y dejar paso a reflejos posturales con los cuales convivimos toda la vida. La presencia de reflejos primitivos activos pasado su tiempo de acción, indica una inmadurez que puede entorpecer el funcionamiento del niño en todas las áreas de su desarrollo.
Nos habló de la Terapia de Movimiento Rítmico, y cómo con ella pueden inhibirse reflejos primitivos activos y ofrecer de este modo una segunda oportunidad al cerebro de lograr la maduración deseada.


Al finalizar las ponencias hubo una presentación de la Asociación Laztana para aquellos que aún no nos conocían bien. Y tras esta breve presentación, contamos con una interesantísima mesa redonda en la que se plantearon y solucionaron dudas y se expusieron emocionantes testimonios de niños de nuestra asociación que van avanzando en su camino hacia la solución definitiva de sus dificultades.


Rosina Uriarte

miércoles, 10 de junio de 2015

¿POR QUÉ TANTO MIEDO A LOS TÓXICOS EN LOS NIÑOS?

                                                  


Muchos se preguntarán por qué algunas personas y agrupaciones damos tanta importancia a “lo natural” y por qué tenemos tanto miedo a los productos químicos o a los tóxicos, cuando son algo con lo que convivimos a diario.

Empecemos por considerar algunos datos...

Las alergias afectan a un 30 o 40% de la población mundial según la WAO (World Allergy Organization). En un informe de esta organización se cita lo siguiente: “Es especialmente importante en los niños, en quienes se observa la mayor tendencia de aumento en las últimas décadas.” (http://www.worldallergy.org/UserFiles/file/WWBOA_Executive-Summary_Spanish.pdf)

 La WAO reconoce que la contaminación atmosférica y el aumento de la temperatura, la alimentación y los hábitos de vida influirán en el aumento de las alergias. ¿Pero qué ocurre con el resto de los trastornos?

Intolerancias a alimentos, hipersensibilidades digestivas, cutáneas o respiratorias (intestino irritable, piel atópica, asma, etc.) son otros desórdenes de la salud que están aumentando rápidamente entre la población infantil.

También lo están haciendo los problemas relacionados con el aprendizaje y el comportamiento. Los expertos nos dicen, en el caso del TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), que “el TDAH es un trastorno en el que intervienen tanto factores genéticos como ambientales” (citado en la página “trastornohiperactividad.com de los laboratorios farmacéuticos Janssen-Cilag S.A. http://trastornohiperactividad.com/que-es-tdah).

Muchos sabemos, también por propia experiencia, que en el TDA-H hay una muy probable predisposición genética. En otros trastornos, incluido el autismo, también parece haber causas relacionadas con factores genéticos, aunque esto no está tan claro como en el caso del TDA-H.

El aumento experimentado por estas disfunciones en el desarrollo infantil ha sido tal en los últimos años, que ya se habla abiertamente de “epidemia” en el caso del autismo y el TDA-H. Otras voces pronuncian la palabra “pandemia” por sus abrumadoras dimensiones.

Pero, ¿no estarán exagerando quienes utilizan estos términos?

Veamos las gráficas que representan la evolución del TDA-H y el autismo para hacernos una idea de la tendencia al alza en ambos trastornos.

El aumento del TDA-H, según el C.D.C. (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos) y basado en información proveniente del NSHC (National Health Interview Survey), se refleja en el siguiente cuadro:
           
                            

En la gráfica se observa la curva ascendente correspondiente a la incidencia del TDA-H en niños (línea azul), niñas (línea rosa) y ambos grupos (en morado) a lo largo de los años desde 1997 hasta 2012 en Estados Unidos.

Más escalofriantes son las gráficas que nos revelan el dramático aumento de los trastornos del espectro autista. La primera de ellas pertenece a los datos aportados por Autism Speaks, una organización que se dedica a investigar sobre el tema en Estados Unidos (los datos hacen referencia a niños estadounidenses):



Esta curva nos muestra los casos diagnosticados desde 1975 (1 caso entre cada 5.000) hasta el año 2009 (1 caso por cada 110 niños). Tal y como se indica en la gráfica, los cambios en las prácticas de diagnóstico podrían explicar hasta un 25% del aumento observado, pero todavía no se han encontrado las causas del resto, que podría estar influido por los factores ambientales. 

He elegido el gráfico anterior por su claridad, a pesar de que los datos son de hace ya 6 años.

La siguiente estadística es algo más actual, aunque no demasiado (del 2010) y más dura en los resultados. Su fuente es de nuevo el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos):


Vemos el rápido aumento de un año para otro en el número de niños afectados por trastornos del espectro autista: ¡en 2010 ya suponían en Estados Unidos 1 de cada 68 niños!

No contamos con este tipo de información estadística en nuestro país, al menos yo no la he encontrado. Normalmente se traducen y utilizan los datos obtenidos de Estados Unidos. 

Algunos expertos, considerados autores polémicos dentro de la ciencia estadounidense, nos advierten que si las tasas anteriores de crecimiento se mantienen estables, para el año 2025 la mitad de los niños podría sufrir autismo (http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-09-15/en-2025-la-mitad-de-los-ninos-seran-autistas-por-el-glifosato_191835/).

Y observando los datos, podríamos pensar que, polémicos o no, bien podrían tener razón en sus predicciones si no se toman medidas urgentes al respecto.

Pero es difícil, por no decir imposible, actuar cuando no se conoce la causa de un problema. 

Reflexionando sobre todo esto, uno no logra comprender que la causa de tan vertiginoso aumento de casos pueda deberse a factores puramente genéticos (normalmente se necesitan miles de años para observar este tipo de cambios). Por lo que, a la fuerza hemos de darle un protagonismo a los factores ambientales. Es a lo que nos lleva la lógica y el sentido común. 

El CREAL (Centro de investigación en epidemiología ambiental) lideró en octubre de 2014 unas jornadas en las que neurocientíficos, neurólogos, neuropsicólogos, psiquiatras y neuroepidemiólogos de todo el mundo debatieron sobre los efectos que los tóxicos ejercen sobre la salud humana y concretamente en el desarrollo del cerebro, desde la gestación hasta la adolescencia. 

La noticia fue publicada por Europa Press y decía textualmente: “Los elementos medioambientales afectan al coeficiente intelectual del niño… afectando a grupos extremos: el número de niños con problemas de aprendizaje puede aumentar hasta un 50% y los superdotados descender un 57%.” 
(http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-identifican-214-toxicos-perjudiciales-desarrollo-cerebral-ninos-adolescentes-20141017131046.html)

En febrero de 2014 se publicó en The Lancet un artículo del cual se hizo eco El Mundo (http://www.elmundo.es/salud/2014/02/15/52fe73baca4741ef018b4575.html). En él se decía que “estamos rodeados de químicos industriales que ponen en peligro el desarrollo neurológico de los niños, desde que estos se están gestando en el útero… Se trata de sustancias que no son difíciles de encontrar, que pueden estar presentes en el agua e incluso, advierten, en los juguetes de los niños.”. 

No podemos escapar del entorno envenenado en el que vivimos. Los tóxicos nos invaden desde el mismo momento de la concepción. La doctora Rosella Mazzuka,  médico cirujano y miembro de la ACAM (Sociedad Americana para el Avance de la Medicina) nos ofrece los siguientes datos en uno de sus webinars (https://vimeo.com/96732766):


Los niños nacen hoy con una importante carga tóxica. Debido al alto índice de cesáreas practicadas en nuestro país (hasta un 25%, siendo la recomendación de la OMS reducirlas a un 15 o 10%) una cuarta parte de los niños se ven privados de las defensas que suponen los microorganismos maternos que invaden al bebé al pasar por el canal del parto (vaginal). Los bebés de cesárea entran en contacto directamente con los microorganismos que habitan el quirófano y comienzan la vida con un sistema inmunológico que podría no estar en las condiciones más deseadas. 

Luego será la lactancia materna otro medio que reforzará el sistema inmune. 

Muy tempranamente (gracias al parto y a la lactancia materna), se forma la inmunidad principal con la que conviviremos a lo largo de toda nuestra vida. Y es precisamente en estos primeros momentos, desde el mismo día del nacimiento, cuando al niño se le expone a una gran variedad de organismos patógenos y metales pesados altamente tóxicos contenidos en las vacunas. Esto se añade en muchos casos a antibióticos y otros medicamentos que dañarán la flora intestinal, dejando al niño más expuesto a estos elementos y haciendo que en lugar de poder eliminarlos, los absorba y acumule en su organismo.

Lo esperado es que los metales pesados y productos químicos sean excretados y no afecten al niño a largo plazo. Pero al parecer, mientras algunos sistemas son más fuertes y pueden con todo esto, otros simplemente no lo son. “Hay que recalcar que la tolerancia del organismo hacia un compuesto tóxico varía entre diferentes grupos de individuos e incluso entre distintos individuos entre sí, pertenecientes a una misma identidad grupal.”(http://www4.ujaen.es/~ajmoya/material_docente/Tema1.pdf)

La doctora Lenny González es gastroenteróloga y experta en autismo, y nos dice que “El autismo no es solamente un trastorno mental o psiquiátrico, sino una enfermedad multifactorial con cierta predisposición genética y con múltiples órganos afectados. Es una enfermedad biológica. Afecta primero al sistema digestivo, el sistema inmune, y el sistema metabólico principalmente. Hay una inflamación del sistema nervioso central y lleva al daño cerebral con consecuencias como los síntomas del autismo.” (https://vimeo.com/79936139)

González encontró, en dos estudios realizados, que del 70 al 80% de los niños con autismo tenían problemas gastrointestinales. (https://realagenda.wordpress.com/2011/03/28/gastrointestinal-pathology-in-autism-spectrum-disorders/)

No se ha podido demostrar científicamente la relación de ninguno de los trastornos mencionados con la exposición a los tóxicos. 

Uno de los grandes escollos a salvar para poder demostrar que existe una relación entre la exposición a los tóxicos y los trastornos en el desarrollo, es que contamos con evidencias científicas de los efectos a corto plazo de cada producto químico y metal pesado por separado. Para poder establecer la correlación, sería necesario investigar los efectos combinados de múltiples tóxicos actuando en conjunto y acumulándose en el organismo a lo largo del tiempo. Un gran reto para la ciencia, que se hace cada día más necesario.

“Muy pocos productos químicos han sido regulados como consecuencia de su neurotoxicidad en el desarrollo”, declara el estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (HSPH) y la Escuela de Medicina de Icahn en Monte Sinaí, ambas instituciones en Estados Unidos. (http://www.abc.es/salud/noticias/20140215/abci-productos-quimicos-trastornos-ninos-201402142010.html)

Toda la toxicología reguladora del mundo occidental está basada en el análisis del riesgo individual para cada compuesto”, asegura Nicolás Olea, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada y experto en el impacto de los productos tóxicos en la salud. “El hecho de que las dosis sean bajas le dan una enorme tranquilidad a la administración. Dicen que todo está bajo control porque los niveles son bajos, pero ¿cuántos niveles bajos hacen un nivel alto?”, se pregunta. (http://www.efeverde.com/noticias/el-coctel-toxico-de-cada-dia-sigue-sin-ser-regulado/).Y lo mismo nos preguntamos todos.

No se trata de ir ahora en contra de todos los avances de la técnica, la ciencia y la salud. No existe una sola causa a la cual culpar, sino un conjunto de muchas posibles causas. No hemos mencionado los tóxicos en nuestros alimentos, la manipulación genética de los mismos, el aire que respiramos, el agua que bebemos, los materiales con los que convivimos en el hogar y los que vestimos…, la exposición a contaminación electromagnética, pesticidas, fertilizantes… y un largo etcétera que se han convertido en algo cotidiano.

Tampoco se trata de rasgarnos las vestiduras y llenarnos de malos augurios. Existen vías de ayuda para los niños afectados por esta situación. Es posible actuar en cada caso y lograr importantes avances. Sin embargo, ¡cuánto mejor sería poder prevenir!

Necesitaba escribir este artículo para que el mundo pueda entender por qué le damos tanta importancia a la exposición de nuestros niños a los productos químicos y a los metales pesados. No se trata de una simple moda sin sentido, sino de una enorme preocupación por lo que estamos observando que ocurre cada día con más fuerza. Y esto es fácil de ver para quienes trabajamos con niños y llevamos años haciéndolo, pues vemos cómo con el tiempo van surgiendo más y más casos que necesitan ayuda.

El hecho de ser más consciente de todo esto, nos pone a todos en una situación difícil. Especialmente a los padres que se plantean tomar decisiones y elegir las mejores opciones para sus hijos (las que ellos consideran que son las mejores, claro), aun sabiendo los riesgos que conlleva el tomar una decisión u otra.

Pero lo verdaderamente necesario es que quienes tienen el poder y la capacidad de poder actuar ante esta situación, tomen conciencia de la misma primero.

El Dr. Philippe Grandjean es uno de los autores del estudio anterior de la HSPH y uno de los más reconocidos científicos que investigan el efecto de los contaminantes químicos en la salud. Hizo las siguientes declaraciones al periódico El Mundo:

 "Sé que suena escalofriante, pero tenemos maneras de hacer algo al respecto. En primer lugar, debemos estar de acuerdo en que el cerebro de las siguientes generaciones debe ser protegido lo mejor que podamos. Ya tenemos métodos para determinar si una sustancia química puede dañar el cerebro y lo que tenemos que hacer es usarlos y actuar según la información que obtengamos. Si no lo hacemos, creo que esta generación venidera tendrá un buen motivo para no perdonarnos".

Rosina Uriarte

jueves, 4 de junio de 2015

ADOLESCENTE DE 14 AÑOS CON OJO VAGO POR MIOPÍA ALTA

Publicado en "Visión y aprendizaje"


Testimonio - Adolescente de 14 años con OJO VAGO por miopía alta. La terapia visual también funciona a esta edad.



A Jaime trataron de ayudarle con parche con 5 años para recuperar el ojo que tenía 13 dioptrías de miopía. La diferencia era tan grande que le dijeron que realmente nunca llegaría a usar ese ojo y desistienron de seguir ningún tratamiento.

Pero casi 10 años después, los padres de Jaime, no dándose por venicidos de que su hijo nunca llegara a utilizar ese ojo, vieron una ventana abierta al conocernos a través de una recomendación.

Siempre se ha dicho que hay una "período crítico" para la estimulación (hasta los 6-8 años de edad), donde el cerebro es más plástico y se pueden conseguir mejoras, y que pasada esa edad, dichas mejoras son más complicadas de lograr e incluso imposibles. Jaime demuestra que no es así, y que pasados los 8 años se sigue estimulando el cerebro. Sólo hay que saber hacerlo. El parche no es la solución.
__________________________

Hola, somos Isabel y Juan Carlos, los padres de Jaime y vamos a contar la experiencia de nuestro hijo con Rosa y Estíbaliz.

A diferencia de la mayoría de los niños pequeños que se ven en la consulta, nuestro hijo comenzó la terapia en plena adolescencia, con 14 años, ahora que tiene 16 y 1,80 de estatura desentona en la sala de espera rodeado de juguetes y cuentos infantiles.
Jaime tiene una miopía altísima en su ojo derecho, debido a ello él, desde que nació, usó sólo su ojo izquierdo con el que sí veía perfectamente y su ojo derecho quedó totalmente vago, prácticamente inutilizado.

Cuando detectamos el problema, a los 5 años, el primer oftalmólogo al que lo llevamos prácticamente nos dijo que trabajaríamos un poco el ojo derecho pero que había muy poco que hacer, que era mayor para recuperarlo y que con la diferencia de graduación tan grande que tenía entre los dos ojos era imposible que pudiera llegar a usar el ojo derecho. No quisimos aceptar esto y acudimos a otra consulta, aquí también dijeron que era muy difícil la recuperación del ojo pero que trabajarían todo lo posible para que alcanzara la máxima agudeza visual posible. Jaime estuvo varios años llevando un parche en el ojo izquierdo (su ojo bueno) y llegó a desarrollar una agudeza próxima al 60% en el ojo derecho, pero nunca vio con los dos ojos. En este punto nos dijeron que había alcanzado el tope de recuperación y que seguiría viendo sólo con su ojo izquierdo, pues ya era imposible que pudiera utilizar los dos ojos a la vez sin que el ojo derecho estorbara al izquierdo.

 Mientras, Jaime tenía dificultades en el colegio, sobre todo en lo relacionado con la lectura (muy lenta), escritura y ortografía. Tardaba muchísimo en estudiar cualquier cosa, le era muy complicado localizar partes de textos… Daba la sensación de que no había aprendido a leer de forma correcta y esto le entorpecía en todo lo demás. Según crecía estas dificultades se iban acentuando y pasaba horas y horas de trabajo sin obtener unos resultados en consonancia.

En tercero de la ESO, una amiga cuyo hijo iba a la consulta de Rosa nos la recomendó, así que pedimos hora y tras la primera cita decidimos ponernos en sus manos. Rosa nos explicó que las dificultades en los estudios de Jaime se debían a sus problemas de visión y a la lateralidad cruzada que tenía debido a que su ojo dominante (izquierdo, por necesidad) no coincidía con su mano dominante (derecha) y que podía trabajarse para optimizar el funcionamiento de los dos ojos, tanto de forma separada como conjunta. Así que hemos estado casi dos años trabajando con Jaime, con consultas con Rosa y Estíbaliz cada 3 semanas y ejercicios en casa que nos llevaban casi una hora 5 días a la semana.

Jaime ahora lleva lentilla en su ojo derecho, antes, aunque lo habíamos intentado él se negaba, porque le distorsionaba y molestaba y no veía ninguna ventaja. Todavía no es capaz de fusionar las imágenes (aunque seguimos trabajando en ello), pero sí hemos notado que es menos lento, que ha sido capaz de estudiarse exámenes en un tiempo que antes era imposible, que capta mejor los contenidos. Pero sobre todo lo más llamativo es cómo ha desarrollado la agudeza visual de su ojo malo hasta unos niveles prácticamente normales, si él tuviera ahora un problema en el ojo bueno podría llegar a hacer una vida normal, incluso conducir, usando sólo el ojo malo.

En el colegio nos pidieron que le hiciéramos una valoración oficial de la vista en la seguridad social. Cuando fuimos a consulta la oftalmóloga nos dijo que no se podía creer que con la discrepancia tan grande de graduación que tenía en los dos ojos pudiera tener la agudeza visual que tenía, que ellos esos casos los dan prácticamente por perdidos, que nos felicitaba y que siguiéramos trabajando así y que si le podíamos decir con quién estábamos trabajando, que tomaba nota del caso y se lo apuntaba porque nunca había visto nada igual. Por supuesto que le dimos el nombre de Consciencia Visual.

Desde luego salimos de la consulta con la certeza y satisfacción de que todos los esfuerzos habían sido bien empleados, lo que sentimos es no haber empezado mucho antes. Es difícil valorar las repercusiones que puede seguir teniendo en la forma de estudiar, antes trabajaba mucho y no le cundía, ahora está más vago, sigue teniendo una mala comprensión lectora y ortografía, pero sí hemos notado que ahora es capaz de estudiar más cantidad en menos tiempo. Necesita aprender a organizarse y estudiar más a diario pero eso son ya otros problemas…

Lo que nos da mucha pena es que estas terapias sean tan desconocidas, que los oftalmólogos no nos remitan a ellas y que den los casos por perdidos. Por nuestra parte prometemos hacer toda la publicidad posible.
___________________________


Un caso que era perdido para los oftalmólogos con tan solo 5 años, y con 16 años ahora, no sólo ha aprendido a ver con ese ojo, sino que además a nivel grueso ambos ojos consiguen trabajar juntos sin que el ojo vago le entorpezca, ni su cerebro suprima su imagen. Y aún, actualmente, no cesan en su empeño, padres e hijo, y siguen trabajando por una visión mejor.

Estos padres eran MUY disciplinados y hacían todo lo que les decíamos. Un esfuerzo cuya recompensa les ha mereciso la pena :) Bien por vosotros!!
Rosa M. García Hdez

miércoles, 20 de mayo de 2015

SENA, SISTEMA DE ESTIMULACIÓN NEURO-AUDITIVA

SENA, SISTEMA DE ESTIMULACIÓN NEURO-AUDITIVA




Publicado en: http://senasystem.com/sena


     Cada vez es mayor el número de estudios publicados en prensa científica que relacionan la audición con diferentes situaciones clínicas en el campo de la psicología o psiquiatría (depresión, ansiedad, esquizofrenia, alzheimer o parkinson) y educativas (problemas de lenguaje, lecto-escritura, dislexia, déficit de atención e hiperactividad) entre otras.

     Desde un punto de vista estrictamente médico o audiológico, la audición de una persona se mide con una audiometría tonal (umbral inferior). Si todos los valores obtenidos en la exploración se sitúan entre 0 y 30 dB, consideraremos la audición normal.

     Desde esta perspectiva, se valora sólo la agudeza auditiva, clasificando el resultado como audición normal, pérdida leve o moderada, pérdida severa o pérdida auditiva profunda.

     A pesar de la importancia de los datos que pueda ofrecer esta exploración, no podemos garantizar que una persona normoyente (con una audición considerada normal) tenga una correcta capacidad de discriminación auditiva y una correcta atención selectiva.

     Estos dos requisitos son indispensables para la correcta adquisición del lenguaje, el desarrollo de la lecto-escritura, del oído musical, del aprendizaje de lenguas extranjeras y la capacidad de atención necesaria para la adaptación correcta al entorno académico.

     SENA(R) surge de la idea de que la evaluación auditiva debe ir un paso más allá y ser, además, cualitativa. Así, los umbrales de sensibilidad en una persona normoyente o con una pérdida moderada o leve pueden modificarse para obtener una mejora en la capacidad de discriminación auditiva y la velocidad de procesamiento de la información.

     SENA(R) es un sistema basado en un software que mejora la calidad auditiva de las personas y como resultado permite cambiar la forma de percibir el entorno sonoro. En SENA(R) tratamos la audición desde otra perspectiva, desde la respuesta neurosensorial al estímulo sonoro.


SALUD VISUAL Y OCULAR

Tu optometrista:

 Junto con el oftalmólogo, el equipo que cuida de tu salud visual y ocular.



Publicado por "Asociación Visión y Vida"

jueves, 14 de mayo de 2015

TDA-H: ¿LA SOLUCIÓN ES UNA PASTILLA O UN ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR?

 Dra. MAR FERRÉ RODRÍGUEZ

 

 TDA-H: ¿LA SOLUCIÓN ES UNA PASTILLA O UN ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR?

De forma periódica, se reabre el debate en torno a si a solución de los problemas de TDA-H que presenta un niño se resuelven o no con medicación.
Desgraciadamente, estas posiciones enfrentadas entre partidarios y detractores de la medicación, en ocasiones, acaban en insultos y descalificaciones como las que ha sufrido el Dr. Jorge. L. Tizón, acreditado psiquiatra, psicólogo y neurólogo, galardonado con numerosos premios por su labor en el ámbito sanitario y de la investigación, uno de ellos el de excelencia profesional, que le concedió el COMB (Colegio Oficial de Médicos de Barcelona) en 2010.

El Dr. Tizón participó en el mes de Marzo de 2015 en el programa Retrats, dirigido por Jaume Barberá, en el Canal 33 de la TV catalana y el título del programa era “EMPASTILLATS”, traducido al castellano “empastillados” y se mostraba claramente en contra de la medicación.

Sorprende este nivel de agresividad, que se traduce en algunos de los comentarios que han aparecido en las redes sociales, incluso por parte de padres que han decidido dar a sus hijos medicación (lo cual es muy respetable, como lo es también la postura contraria), pero sorprende especialmente en un momento en que una gran parte de la sociedad está en contra de diferentes formas de radicalismo ideológico.

Son de dominio público las cifras millonarias que manejan las industrias farmacéuticas, pero, al mismo tiempo, hemos de tener en cuenta que son esas industrias las que financian la investigación, siendo reducidísimas las aportaciones gubernamentales o de particulares.

Peso a ello, siempre hemos respetado, aunque no compartiéramos su criterio ni su prescripción, al profesional que receta una medicación determinada, porque entendemos que está actuando “según su leal saber y entender”, como juramos los médicos en el Juramento Hipocrático. Pero, insisto, ello no quiere decir que estemos de acuerdo ni que nuestra opción terapéutica sea prescribir determinadas medicaciones.

La línea llamemos “oficialista” consideraría el TDA-H un trastorno neurobiológico, basando su diagnóstico fundamentalmente en los criterios del DSM-V (edición de Mayo de 2013). Pero, esta nueva edición no ha supuesto una variación substancial respecto a la anterior, hay algún cambio formal, porque ya no se habla de subtipos, sino de presentaciones, aunque sí hay una variación con respecto al criterio de edad de la aparición de los síntomas, antes era a los 7 años y ahora es a los 12.

Hemos de tener presente que la autoría de este manual de diagnóstico es de la Asociación Americana de Psiquiatría y los criterios que indicaría de cara al diagnóstico diferencial estarían claramente vinculados a trastornos psiquiátricos (ansiedad, trastornos disociativos, de la personalidad, etc.)

El Dr. Jorge Ferré Veciana ha venido defendiendo desde hace muchos años la idea de que el Trastorno por Déficit de Atención (TDA-H), no es una enfermedad, sino un SÍNDROME, es decir un conjunto de signos y síntomas. Nuestra experiencia en la práctica clínica diaria y los casos tratados a lo largo de todos estos años avalan estos postulados.

En 1999, Editorial Lebon publicó la primera edición del libro “los Trastornos de la Atención y la Hiperactividad. Diagnóstico y tratamiento neurofuncional y causal, del que es autor el Dr. Ferré. A pesar del tiempo transcurrido, considero que sigue siendo plenamente vigente y válidos sus postulados.

En estos años, han cambiado muchas cosas y, los padres, que en definitiva son los que tienen que asumir la decisión de si medicar o no a sus hijos, han tenido acceso a mucha más información en pro y en contra.

Otro de los aspectos que ha cambiado y, en nuestra opinión para peor, es que cada vez se sobrediagnostica más, se realiza el diagnóstico de forma más precoz y también se empieza a medicar mucho antes, incluso hemos visto algún paciente diagnosticado y medicado ya a los 3 años, cuando la Sociedad Americana de Psiquiatría, tal como hemos dicho, hablaría ahora de los 12 años, en lugar de los 7, si bien es cierto que los criterios de la CIE pendiente de revisión (Organización Mundial de la Salud) siguen dando como referencia los 7 años.

Todavía no hay resultados concluyentes a nivel de investigaciones genéticas y, si bien hay líneas de investigación que sugieren un peso importante de la genética en el 75% de los casos, a falta de datos objetivables, entraríamos en la vieja controversia genética versus ambiente.

Muchos profesionales de los que están en contra de la medicación darían mucha más importancia a los factores caracteriológicos, conductuales e incluso educativos, pero muchos menos contemplan los problemas de organización neurofuncional, de lateralidad, etc. como posibles causas.

Hemos visitado muchos niños diagnosticados de TDA-H idiopático, es decir, de causa desconocida y, tras historiar el caso detenidamente y explorar al niño, hemos comprobado que había elementos suficientes como para justificar esas dificultades de atención, por tanto, no podíamos hablar de un TDA-H primario, sino secundario a unas causas evidentes. Desde nuestro punto de vista, la clave estaría en poder establecer UN DIAGNÓSTICO CAUSAL.

En algunos pacientes que presentan dificultades de atención (con o sin hiperactividad), hemos encontrado elementos comunes y recurrentes, que se repiten en muchas historias. Citaremos sólo algunos de los más representativos: En un porcentaje muy importante, encontramos problemas de organización neuro-senso-psicomotriz, problemas visuales, reflejos retenidos, intolerancias alimentarias en mayor proporción que el resto de la población, frecuentemente antecedentes de bronquitis y dermatitis en la primera infancia, presencia de tóxicos, como plomo, mercurio, etc. que se evidencian mediante análisis específicos, etc. En cuanto a este último punto, no sería riguroso tomar estos datos como concluyentes respecto al resto de la población infantil, puesto que no contamos con datos comparativos de referencia en niños no afectados de TDA-H.

En un segundo programa de “Retrats”, también en Marzo de 2015, dos profesionales debatían sobre los pilares del abordaje del TDAH. Se hablaba de tres pilares, a los que cabría añadir, en nuestra opinión, un cuarto pilar, que permitiría dar estabilidad a la estructura. Este pilar fundamental es el DIAGNÓSTICO y TRATAMIENTO CAUSAL de este síndrome tal y como hemos mencionado.
Entre los profesionales que consideramos que una pastilla no es necesariamente la solución de todos los problemas (entre los que nos encontramos no sólo médicos, sino también muchos maestros, psicólogos, pedagogos, logopedas, optometristas, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, osteópatas, terapeutas audiopsicofonológicos y por supuesto la inmensa mayoría de homeópatas y especialistas en dietética, nutrición y medicina biológica, etc) también corremos el peligro de considerar que lo que nosotros podemos aportar, ya sea desde el campo de la medicina, la psicología, la optometría, etc, etc, es la única solución para el problema, esto sería minimizar el abordaje, que consideramos que es complejo y ha de ser GLOBAL.

Lamentablemente, muchas veces no es tan sencillo, ojalá lo fuera, porque sería más simple y fácil la resolución de todos los problemas de los niños. De ahí que, tanto el Dr. Ferré como yo, nos hayamos mostrado siempre abiertos a la colaboración con profesionales de otras disciplinas, porque entendemos que en situaciones complejas y en las que pueden intervenir tantos factores el ABORDAJE MUSTIDISCIPLINAR ES IMPRESCINDIBLE.

Pero, al mismo tiempo, consideramos también IMPRESCINDIBLE ESTABLECER CUÁLES SON LAS PRIORIDADES a la hora de prescribir un programa terapéutico y actuar siguiendo este esquema para no saturar ni al niño ni a sus familias.

Consideramos que parte del éxito o de la aceptación más o menos resignada por parte de los padres de dar a sus hijos una medicación radica en que es una solución fácil y barata, no requiere esfuerzo, trabajo suplementario, desplazamientos ni gastos añadidos.

Henri Wallon decía que “el trabajo del niño es el juego”. Nuestros niños tienen poco tiempo para jugar, especialmente en ámbitos urbanos, en los que por cierto los casos de TDA-H son significativamente superiores a los del medio rural, los niños están saturados de deberes y, si además tienen que realizar un programa de terapia, el tiempo de juego es prácticamente inexistente.

El Dr. Ferré siempre ha insistido en que el niño, a diferencia del adulto, “no puede coger la baja”, se ve obligado a simultanear las exigencias de su curso escolar (muchas veces inasumibles para los niños que presentan dificultades), los deberes, que a menudo son más de los que llevan a casa el resto de sus compañeros, y la terapia.

Esto sitúa a los padres en la disyuntiva de decidir entre hacer los deberes o los ejercicios que ha prescrito el profesional que atiende a su hijo, sin entender que, si sus problemas son funcionales, va a ser bastante infructuoso el esfuerzo que tanto el niño como ellos están realizando.

Por todo ello, insistimos en la necesidad de compartir criterios, de considerar las aportaciones de otros profesionales, en no pretender mantener a ultranza “nuestra pequeña parcela de poder”, en diseñar un proyecto terapéutico que contemple todos los posibles elementos implicados, pero ESTABLECIENDO PRIORIDADES, que pueden variar en cada caso, porque cada niño es diferente y sus circunstancias también.

Dra. Mar Ferré Rodríguez
Rosselló, 283 Bis, Esc. Izq. - 1º 1ª 08037 BARCELONA 93- 8102776
Espalter 20 , 1º 08870 SITGES 93- 8102776