viernes, 19 de septiembre de 2008

EL 20% DE LOS ALUMNOS PRESENTA ALGÚN TRASTORNO SENSORIAL



Dos de cada diez chicos en edad escolar tiene trastornos sensoriales, cuya detección se complica porque los padres los atribuyen con problemas de conducta o caprichos, en vez de una falta de madurez neurológica.

Lucas fue derivado al hospital platense Elina de la Serna con una triple fractura de codo. Cuando le practicaron las primeras atenciones, los médicos quedaron sorprendidos: con sólo seis años, el chico no lloraba ni demostraba sentir dolor. Se pensó entonces que provenía de un hogar violento, donde estaba habituado a recibir golpes.

Pero cuando comenzaron a tratarlo en la sala de Integración Sensorial del hospital poco les llevó a los especialistas encontrar las verdaderas respuestas. Lucas no sentía dolor porque su sistema nervioso no registraba el estímulo táctil. “Podía tirarse de cabeza al pelotero y no sentía nada” recuerda la licenciada en terapia ocupacional Carolina Bellingi, especialista en Integración Sensorial, un enfoque terapéutico inscripto en el campo de las neurociencias que gana cada vez más espacios a fuerza de resultados concretos. Tras varias sesiones de tratamiento, el nene fue dado de alta y su disfunción corregida.

Carolina Bellingi sostuvo que "esas alteraciones comienzan a desarrollarse muy temprano y hacen que alguna de las área de respuesta del chico deje de funcionar".

Las disfunciones más comunes son los problemas de conducta, déficits de atención, hiperactividad y problemas en el habla que desembocan generalmente en problemas de conducta o bajos rendimiento escolares.

El hospital Elina de la Serna es el único de América Latina que presta este servicio en forma gratuita. En Estados Unidos, donde más desarrollada esta la técnica, una consulta privada puede costar hasta 250 dólares por sesión.

La sala esta equipada con peloteros, hamacas, y otros objetos de juego diseñados especialmente. Los especialistas someten a los chicos a distintas pruebas para provocar determinadas sensaciones en el sistema nervioso. De este modo, detectan el área de respuesta alterada para trabajar sobre ella, estimulándola hasta equilibrarla.



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