sábado, 27 de diciembre de 2008

DISFUNCIONES EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL ( D.I.S )


Por AYOLA CUESTA PALACIOS, Terapeuta Ocupacional, Universidad del Rosario

Una deficiencia en la integración de la información sensorial significa:
dificultades, mucho esfuerzo y menos éxito en la vida.


Un deficiente funcionamiento de la integración de la información sensorial genera en el niño problemas de comportamiento y de aprendizaje. La mayoría de los niños que presentan este déficit no lucen diferente a los demás niños, su inteligencia se encuentra dentro del promedio o es superior.

Cuando el problema no es muy severo, los médicos generalmente no lo diagnostican, los padres de familia no se dan cuenta hasta que el niño ingresa al colegio y tiene dificultades al aprender a leer, escribir, respetar las normas, compartir con sus compañeros. Las madres intuitivas o con otros hijos observan que algo no esta funcionando del todo bien con el niño pero no saben que es, con frecuencia se dicen a si mismas ¿ porqué tantas dificultades si realmente no existe ningún problema? Por qué es un niño tan difícil, llora por todo, es tan terco? Se mantiene crispado, de mal genio? , duerme tan mal?...

SINTOMAS DE D.I.S

Algunos bebes con DIS pueden tener dificultad para arrastrarse, gatear o ponerse de pie, más tarde pueden tener dificultad en amarrarse los zapatos o aprender a montar en bicicleta. Otros niños con D.I.S tienen un desarrollo aparentemente normal y solo surgen las dificultades más tarde, cuando el nivel de exigencia aumenta... se mueven con dificultad, corren torpemente, lucen rígidos y poco flexibles. ( no todos los niños rígidos son así por una DIS, en ciertos casos los músculos o los nervios pueden no estar funcionando bien. En caso de DIS los nervios y los músculos funcionan bien pero el cerebro tiene dificultad en la integración de las sensaciones ).

Los niños con DIS pueden presentar dificultades al jugar. Debido a la imposibilidad de integrar las sensaciones provenientes de los ojos, oídos, brazos y cuerpo, pueden oír, ver, o sentir algo y no responder adaptativamente a ello. Esto se presenta porque el niño se pierde algunos detalles o no entiende y reacciona equivocadamente. Suele defenderse de los juegos y actividades que lo ponen en estas situaciones poco exitosas y puede evitar juguetes que impliquen mucha manipulación. Es un niño que se cae y tiene accidentes en mayor medida que los demás.

Un problema común es el retraso en el desarrollo del lenguaje, esto es un indicador precoz de que algo no marcha bien en el cerebro. Algunos niños no escuchan bien a pesar de que no existe ningún problema en los órganos de la audición, es decir, los impulsos sonoros son percibidos adecuadamente por los oídos, pero llegan desorganizadamente al cerebro. Otros tienen dificultad con las palabras, ellos saben perfectamente lo que quieren decir, pero no pueden dirigir adecuadamente la boca para formar las palabras.

Hay niños quienes presentan dificultad para colorear, armar un rompecabezas, usar adecuadamente las tijeras, pegar dos trozos de papel limpiamente. Ante cualquier tarea manual sus resultados son muy pobres, para él los objetivos a lograr representan mas esfuerzo y dificultad. Los adultos pueden pensar que el niño no esta interesado en la actividad, pero si el no lo esta es porque los mensajes provenientes de sus manos y ojos no son claros y las respuestas no le brindan ninguna gratificación.

Algunos niños no pueden organizar las sensaciones que provienen de la piel, se irritan y enojan cuando alguien los toca, algunas veces también las luces o los sonidos pueden producir irritación o distracción. Si observamos con cuidado estos niños notaremos la expresión de malestar en su cara. La hiperactividad es en muchos casos un síntoma de DIS. Otros niños, buscan el estimulo táctil en mayor cantidad de lo habitual y constantemente buscan ser abrazados, acariciados, piden que los masajeen, que los aprieten...

A veces los niños no muestran dificultades en la casa o en el preescolar pero al llegar al colegio presentan dificultades en el aprendizaje. Una DIS que en edades tempranas luce insignificante puede convertirse en un problema mayor cuando el niño crece, esto es debido a que tanto los padres como los maestros esperan mas de un niño escolar que de un preescolar. Las DIS con frecuencia van acompañadas de dificultades para relacionarse adecuadamente con los demás, para un niño con estas dificultades la vida escolar representa una gran presión. Él deberá esforzarse mucho más que sus compañeros para lograr la consecución de los objetivos, en consecuencia la experiencia la vive con sentimientos de impotencia y ansiedad.

Un niño con una DIS tiene muchas dificultades para adquirir las destrezas necesarias para ejecutar las actividades que debe aprender en la casa y en el colegio: amarrarse los zapatos, vestirse, sostener y manejar adecuadamente el lápiz los colores, reconocer signos y símbolos escritos, cambiar de actividad de acuerdo a un ritmo externo.

Debe competir en educación física con niños que tienen mejores cualidades sensoriomotrices. Estar atento en un salón lleno de ruido, gente y distracciones visuales cuando difícilmente logra concentrarse estando a solas con su mamá o su profesor. Se espera de el que haga las cosas rápido cuando solo puede llevarlas a cabo muy lentamente, o que se mueva despacio cuando para él es mucho más fácil moverse rápido. Debe recordar varias instrucciones al mismo tiempo, para ejecutar una acción continuada cuando para él es difícil recordar una sola orden.

En el salón de clases el niño con DIS se distrae por todos los ruidos , luces, sonidos y estímulos de muchas personas realizando simultáneamente diferentes acciones a su alrededor, esto hace que su cerebro se sobreestimule y responda con un exceso de actividad, el niño hiperactivo brinca por todo el salón no porque quiera hacerlo sino porque esta fuera de control, su exceso de actividad es una respuesta a sensaciones que no puede desatender, pero tampoco sabe como organizarlas en su cerebro, la confusión creada le hace imposible concentrarse en algo y no logra comprender lo que el profesor dice o espera de él.

Si está de pie y alguien lo pisa o se le tira encima su reacción será de enojo y malestar y se defenderá violentamente, como ven, esta reacción no tiene nada que ver con aspectos psicológicos, son reacciones físicas automáticas a sensaciones que el niño no puede tolerar porque no puede organizar. Cuando un niño se encuentra en esta situación no la comprende ni lo verbaliza, es un proceso que tiene lugar en su cerebro, fuera de su conciencia y del control cortical, por esto, es inútil decirle que se controle y se esfuerce por comportarse mejor, la recompensa o el castigo prometido para que lo haga no logran que el cerebro se organice más eficientemente. Estas demandas realizadas por padres y maestros lo que hacen es empeorar la situación, porque el niño se siente doblemente frustrado, por no saber como responder a estas exigencias y por no encontrar la forma de organizarse.

Al pasar de los años el niño se da cuenta que es diferente a los demás y sin un sólido soporte afectivo por parte de sus padres y maestros puede crecer sintiendo que es estúpido y torpe porque esto es lo que dicen sus compañeros y a veces también los maestros y los padres. Decirle que no lo es tampoco sirve porque las palabras y las ideas no ayudan a organizar mejor las sensaciones en el cerebro. Solo un sano soporte afectivo acompañado de la ayuda terapéutica que le facilite la integración de las sensaciones y el logro de respuestas adaptativas permitirá que gane en autoestima y en capacidad para el logro de objetivos.



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