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domingo 5 de julio de 2009

CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA DE MOVIMIENTO RÍTMICO (TMR)

Rosina Uriarte

El cuerpo es una herramienta que utilizamos para percibir la información y para actuar y responder a la misma. Pero el aprendizaje sucede siempre en el cerebro. Y el movimiento está en la raíz de todo aprendizaje.

Cuando surgen dificultades no suele ser por falta de inteligencia, sino porque no se han desarrollado las herramientas necesarias para realizar el trabajo del aprendizaje.

Cuando vemos estos problemas, estamos mirando solamente la punta del iceberg, sin tener en cuenta todo el volumen que hay bajo el agua y que supone la base a lo que vemos. Las habilidades necesarias para el aprendizaje se sustentan también sobre una base mucho más amplia que no vemos, pero que debe ser muy sólida para que el funcionamiento del niño sea el adecuado.

El cerebro se desarrolla ya desde el feto a través del movimiento del mismo y de la madre.

El cerebro del bebé está inmaduro, pero preparado para un crecimiento vertiginoso. El desarrollo cerebral del bebé en su primer año de vida sentará las bases de todo su desarrollo posterior. Pero el proceso de maduración del cerebro no ocurre por sí solo, sino que necesita de los estímulos, sobre todo de los que provienen de las experiencias con el equilibrio, el tacto y el movimiento en general. Esto lo obtiene el niño al ser tocado y mecido por sus padres y por sus propios movimientos rítmicos. Los reflejos primitivos hacen que el bebé realice estos movimientos rítmicos en una secuencia y un orden establecidos de forma innata.

A través de la estimulación sensorial y del movimiento principalmente, las zonas más básicas y primitivas del cerebro (las que reciben esta estimulación de forma más directa) se activan y se van desarrollando. A su vez van estimulando y conectándose con otras zonas más evolucionadas. Para que el cerebro esté maduro, no sólo es necesario que todas las zonas estén estimuladas y activas, sino que estén interconectadas unas con otras, funcionando de forma conjunta. Si falla esta interconexión y la correcta activación de todas las zonas cerebrales, pueden surgir problemas tanto físicos como cognitivos, de aprendizaje, emocionales o de relación.

Cuando la estimulación no ha sido la correcta y el bebé no ha realizado los movimientos espontáneos que necesita para su desarrollo (por problemas en el embarazo, parto, por no haber pasado suficiente tiempo en el suelo, por abuso de sillitas, taca-tás o de vestiditos en las niñas que impiden el gateo…) y no ha cumplido adecuadamente todas las etapas de su desarrollo durante el primer año de vida, pueden producirse bloqueos en el desarrollo con los consecuentes problemas antes mencionados. Si las partes inferiores del cerebro no han madurado, las partes superiores encargadas de funciones esenciales para el aprendizaje no lo harán. Y no podemos pretender llegar a estas zonas sin haber pasado antes por las inferiores remediando sus disfunciones para poder así hacer que maduren todas las demás áreas. Para esto es necesario utilizar técnicas de estimulación específicas.

De esta forma, cuando el desarrollo del niño es lento, podemos acelerarlo a través de la estimulación que suponen los movimientos rítmicos. Una estimulación de las partes más básicas y primitivas del cerebro que al activarse y estimularse activarán a su vez zonas más evolucionadas y necesarias para el aprendizaje y el control emocional y del comportamiento.

Para subsanar las carencias o déficits en el desarrollo realizaremos movimientos parecidos a los que hace el bebé de forma natural. Éste es el objetivo de los movimientos rítmicos que componen la TMR (terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos) y que imitan los movimientos de balanceo repetitivos con los que experimentan y evolucionan los bebés en su primer año de vida.

Así, los movimientos que en el bebé son espontáneos se convierten en terapéuticos en el niño mayor y el adulto. Buscando la manera de estimular las conexiones neuronales entre las distintas partes del cerebro. Una vez que se consigue esto, se notarán beneficios en la capacidad de atención, en la impulsividad y la hiperactividad, en el lenguaje o la lectoescritura y todas las tareas académicas en general. Mejorará el tono muscular, la postura, el equilibrio y la coordinación. Además se llegará a un mayor madurez y control emocionales.

Los ejercicios deberán hacerse todos los días durante un año más o menos.

Podemos plantearnos la TMR como un programa de ejercicio físico, como una "gimnasia para el cerebro" que no va encaminada a fortalecer ningún músculo o zona del cuerpo en concreto, sino a activar nuestras neuronas. La ventaja frente a la gimnasia es que ésta funciona mientras la realizamos, por ejemplo: nuestros abdominales se fortalecen cuando hacemos los ejercicios correctos. Pero estos músculos vuelen a su estado de flacidez anterior al abandonar la realización de los ejercicios. Con el cerebro esto NO ocurre. Los avances que conseguimos en su maduración no se pierden al terminar la terapia. El desarrollo cerebral no va hacia atrás, salvo por una enfermedad degenerativa o un accidente o lesión cerebral.

10 comentarios:

Jorge dijo...

Qué tal Rosina!

Tengo un hijo de 5 años con Síndrome de Down. He estado leyendo algunas cosas sobre la TMR y me parece genial, creo que puede funcionar muy bien con JOrge, pues aún no tiene marcada la lateralidad, tiene problemas en adquirir el lenguaje oral, etc. Sabes quién puede impartir esta terapia?
Saludos!

Rosina Uriarte dijo...

Hola Jorge,
quien te puede decir si dispones de un terapeuta cerca es Eva Rodríguez, la repesentante de esta terapia en nuestro país. Te aconsejo que acudas a ella misma para la evaluación y tratamiento si puedes. Éstos son sus datos:
Su email:
info@reflejosprimitivos.es
Su página:
www.reflejosprimitivos.es
Y su movil:
691477866
Su consulta está en:
C/ Aquilino Domínguez, nº 10, Bajo C
Madrid
Metro Estrecho, salida C/ Juan de Olías

Suerte con tu pequeño. Seguro que la TMR le será beneficiosa.
Saludos,
Rosina

Jorge dijo...

Gracias Rosina por la aportación, enhorabuena por crear y mantener tus didácticos blogs, son de gran interés para muchos, muchos padres.
Un saludo.

Rosina Uriarte dijo...

Muchas gracias, Jorge.
Saludos,
Rosina

Anónimo dijo...

Hola Rosina.

Nuestra hija Paula tiene 7 años. Presenta un TDA, diagnósticado el pasado año en el Hospital St. Joan de Déu de Bcn. Antes ya, habíamos recorrido con ella múltiples consultas en CDIAP's, logopedas... En todos ellos, nos habían informado ya sobre esta posibilidad...
Asímismo y desde preescolar, los profesores que ha ido teniendo Paula han coincidido en su totalidad en manifestarnos las dificultades evidentes de aprendizaje que presentaba la pequeña en el aula.
De hecho, este pasado curso escolar decidieron que era mejor que repetiera curso y...así lo hizo. Repitió 1ºde Básica.
En el Hospital mencionado nos recomendaron medicar a Paula con "Concerta". Desesperados y supuestamente bien asesorados médicamente, decidimos iniciar el tratamiento.
Una semana después, asesorados únicamente por nuestra conciencia, decidimos finalizarlo inmediatamente. El cambio que presentó nuestra hija no nos convenció (estaba más nerviosa y más inquieta que de costumbre. Aparentemente, más despierta y receptiva en el aul también).
Después de documentarnos sobre la medicación administrada (metilfenidato),decidimos parar automática e indefinidamente el tratamiento.
Habiendo leído tus artículos sobre el TMR (són geniales), vemos una luz.
Llamaremos y/o contactaremos con Eva Rodríguez, seguro.

Un abrazo y...mil gracias por crear y por alimentar este interesantísimo blog.

Juan Antonio.

Rosina Uriarte dijo...

Hola Juan Antonio,
muchas gracias por lo que dices de mi blog. La intención con la cual lo tengo es precisamenta para compartir la información que para mí ha sido tan valiosa y me ha ayudado en la solución de los problmas de mi hijo (TDA-H entre otros).
Por esto me satisface tanto saber que hay padres como vosotros a quienes os pueda parecer interesante la información que publico y que estéis animados a probar, con la TMR en este caso. Te aseguro que estoy convencida de que es lo mejor en los casos de TDA, aunque también habría que mirar y descartar otras cosas como disfunciones en la visión y la audición (infórmate en este mismo blog). Si vas a ver a Eva Rodríguez, ella os guiará en todo lo que haya por hacer.
Estoy segura de que no te arrepentirás.
Y espero notéis los frutos de vuestro esfuerzo muy pronto.
Suerte y saludos,
Rosina

Paula dijo...

Hola! me llamo Paula, soy Logopeda, y estoy muy interesada en las terapias alternativas! todo lo que he visto sobre TMR es para terapeutas ocupacionales, ¿sabrías si hay algún sitio donde admitan logopedas en los cursos?
me encanta tu blog, es una pasada.
muchísimas gracias, un saludo!
Paula

Rosina Uriarte dijo...

Hola Paula,
creo que estás confundiendo la TMR con la integración sensorial pues es ésta la que es exclusivamente para terapeutas ocupacionales.
En los cursos de la TMR admiten a profesionales de muy diferentes disciplinas y a padres también.
Infórmate de los cursos en la página oficial:
http://www.reflejosprimitivos.es/
Saludos,
Rosina

Gianina dijo...

Hola Rosina,

Sabes de alguien que haga TMR en Barcelona? Gracias por tu blog, hay mucha información útil.

Saludos,

Rosina Uriarte dijo...

Hola Gianina,
puedes consultar los datos que tengo de Barcelona en este blog (a la izquierda de las entradas hay un apartado donde aprarecen los centros distribuidos por provincias):

http://padresconalternativas.blogspot.com/

Consulta en los enlaces las terapias que se realizan en cada uno de los centros.
Que yo sepa, se hace la TMR en Visio3y en Clavé Psicopedagogs.
Saludos,
Rosina