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domingo 25 de octubre de 2009

EL TDAH Y LOS TRATAMIENTOS QUE NO TIENEN BASE CIENTÍFICA


Dedico esta entrada a un simple párrafo de un libro muy publicitado en los últimos meses. Se trata del titulado "Hiperactivos. Estrategias y Técnicas para Ayudarlos en Casa y en la Escuela" de varios autores.

En realidad, la obra es la transcripción de unas conferencias del segundo Congreso Nacional de TDAH en enero de 2008. Por este motivo la redacción deja mucho que desear e incluso nos encontramos errores de los ponentes que no han sido corregidos al incluirse en el texto.

Es un libro que puede resultarle útil a quien no esté familiarizado con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, pero sinceramente, para quien haya leído ya sobre este tema, ofrece muy poco que sea nuevo e interesante. Es más de lo mismo... Lo de siempre...

Lo triste es que hayan cambiado tan poco las cosas en quince años.

Parecía un libro atractivo al anunciarse a bombo y platillo que contaba con el testimonio de Luis Rojas Marcos, que ha sufrido en primera persona este trastorno. Pero este testimonio cuenta poco más de lo que ya hemos leído en todas las síntesis y breves resúmenes del libro que podéis leer en internet.

También incluye la experiencia de un joven con TDAH contada por él mismo, pero que también nos deja con las ganas.

Bueno, voy al grano, me quedo con un párrafo de Alberto Fernández Jaén, neuropediatra, que dice lo siguiente (en realidad, lo que hace es citar una publicación de hace cuatro años):

"Los tratamientos que no tienen base científica y no deben utilizarse en niños con TDAH son los dietéticos, eliminación de alérgenos, dietas eliminando aditivos, suplementos vitamínico-minerales, ejercicios físicos, el biofeedback con electro, la terapia a base de sonidos, la músioterapia, la meditación trascendental, la quiropraxis o el psicoanálisis. Son medidas muy útiles para muchas cosas, pero no tenemos constancia científica de que esas técnicas sean útiles para el tratamiento específico del TDAH. Sin embargo, esta afirmación contrasta con una revisión de las tasas de satisfacción familiar en relación con técnicas de lo más variopintas: acupuntura, terapia psicosensorial, quiropraxis, alergias, herbolarios, ortometrías, vitaminas, ácidos grasos... (Concannon, 2005)".

Atención a lo de siempre: la recomendación de NO USAR estas técnicas. ¿Por qué? ¿Por que son nocivas para nuestros niños? ¡NO! "Porque no tienen base científica". ¿Por qué no tienen base científica? Ese es otro tema que tiene más que ver con influencias e intereses económicos que con pruebas y estudios científicos (éstos son muy caros y ya sabemos quién pone el dinero en todo lo relacionado con el TDAH).

Pero, ojo al dato: todo esto "contrasta con la tasa de satisfacción familiar". ¡Claro! Porque quienes hemos probado alguna de estas técnicas tan "descabelladas" o ¿cómo las califica? ah, sí: "variopintas", nos hemos dado cuenta de que, mira tú por dónde, resulta que ¡FUNCIONAN!

Y la realidad es que sólo está "demostrado científicamente" que funciona la medicación, aunque reconocen que tampoco tiene beneficios duraderos, sino temporales. Curioso... antes, hace once años, se nos decía a los padres que la medicación curaba el problema pues hacía que madurase el cerebro del niño, y nos lo explicaban científicamente con dibujos y todo... Ahora, ya hace años, que se han retractado y dicen lo contrario: que le medicación no cura.

Lo que también está demostrado científicamente es que la medicación puede tener y tiene efectos secundarios. Otro tema en el que no voy a entrar... hay inforamación de sobra por todas partes para quien quiera saber...

¿Qué nos queda? Pues ciertas terapias alternativas que, no estando avaladas por la comunidad científica... tampoco tienen efectos secundarios. Sí, esto que lleva haciéndose con éxito desde hace más de 50 años. Mucho están tardando en darle ese aval científico, pero temo tengan que pasar otros cincuenta más.

¿Podemos esperar tanto para solucionar el problema del TDAH en nuestros hijos? ¿No es absurdo?

Y es que si hacemos caso al señor Fernández Jaen y al resto de expertos, ¡¡¡¡NO DEBEMOS usar ni siquiera el ejercicio físico con nuestros hijos!!!! Todo es tan absurdo que queda a su vez muy claro. Demasiado claro para mí...

Si eres de los padres que muestra satisfacción tras haber realizado estas técnicas tan descabelladas o "variopintas", cuéntanoslo a todos en este blog:




Y si no eres de los que ha probado estas "prohibidas" prácticas anticientíficas, podrías de todas formas darte una vuelta por el blog para ver cuántos padres somos los que hemos tenido la suerte de dar con ellas.

Saludos a todos,
Rosina Uriarte

5 comentarios:

teneosteo dijo...

Genial!

Rosina Uriarte dijo...

Gracias!

Gladys Veracoechea dijo...

Rosina, como siempre, has dado en el punto central de la discusión. Sabes que tengo muchos años luchando en contra de la medicalización "alegre" de los niños más inquietos o más distraídos. Cada día me convenzo más que no es necesario medicar ante estos diagnósticos. Existen y hemos comprobado la efectividad de los tratamientos alternativos. Y también cada día defiendo más la necesidad de intervenir a nivel de la nutrición de los niños. En mis pacientes veo continuamente la diferencia entre aquellos que siguen una dieta sana, nutritiva, libre de aditivos y aquellos que basan su alimentación en "comida chatarra". Cada día se destaca más la importancia de los omega 3 y 6 en las funciones cerebrales. También sabemos cada día más de la necesidad de brindarle a los niños la estimualación necesaria para lograr una adecuada integración sensorial y de lograr la incorporación de los padres y los docentes en los procesos de reeducación conductual de los niños.
Considero que ningún niño con TDAH debe ser medicado, y lo más preocupante es que muchos niños son medicados aún cuando se ha hecho un diagnóstico de TDAH a la ligera. Como lo señalo en mi libro "El déficit de atención sin fármacos" (pág.166): "Medicar a un niño por su dificultad de atención y/o hiperactividad puede considerarse en sí mismo como un hecho que atenta contra su persona, pero medicarlo sin necesidad debería constituir evidentemente un acto punible".
saludos y un abrazo
Gladys Veracoechea Troconis
gladysveracoechea@yahoo.es

Rosina Uriarte dijo...

Querida Gladys,
como siempre agradezco enormemente tus intervenciones, son de un valor incalculable en este blog.
Estoy de acuerdo contigo, es fuerte decirlo, pero yo también creo que es un acto que debería castigarse. No por parte de los padres, pues lo hacemos todo por nuestros hijos, pero sí por parte de los profesionales que no nos dan la información adecuada, engañándonos en lugar de decirnos cómo son las cosas, y que experimentan con nuestros hijos dándoles una medicación tras otra para "ver qué tal". Esto es realmente un atentado contra la infancia. Debían medicarse a los niños solamente en casos realmente necesarios, pero ésta no es la realidad que estamos viendo por desgracia.
Gracias por pasarte por aquí y recibe un gran abrazo,
Rosina

Gladys Veracoechea dijo...

Rosina, estamos totalmente de acuerdo. Pienso que como padres siempre intentamos hacer lo mejor para nuestros hijos. Pero es a los profesionales de la salud a quienes nos corresponde velar porque los tratamientos a los niños sean lo más sanos posible. Un padre va en busca de alternativas y si se le presenta la medicación como la única existente porque su niño se distrae o es hiperactivo, por supuesto que lo van a medicar. Pienso que lo importante es brindar opciones. Yo tengo muy claro "por qué no medicar" (los diagnósticos son poco fiables, el metilfenidato y la atomoxetina pueden producir efectos secundarios, el TDA no es una "enfermedad" como se ha querido enfatizar, se han magnificado las posibles consecuencias por "no medicar",etc.)pero, cuando leo lo que dicen los defensores a ultranza de la medicalización en los niños, me deja muy preocupada. "No usen tratamientos alternativos porque no son efectivos". ¿Para quién no son efectivos?. En la práctica clínica se observa que SÍ SON EFECTIVOS, los niños mejoran, controlan mejor sus impulsos, se integran mucho mejor al ambiente escolar. Por eso insisto en que la tendencia a medicar por medicar, a no alertar a los padres de los posibles efectos secundarios y además no abrirles la información hacia otros procedimientos terapéuticos....claro que debería ser penalizado.
un abrazo
Gladys Veracoechea