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miércoles 29 de abril de 2009

REFLEJOS PRIMITIVOS Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE



Rosina Uriarte

Los reflejos primitivos son movimientos automáticos estereotipados con los que nacen los niños. Tienen el objetivo de hacer que se desarrolle adecuadamente el feto en el útero, ayudarle a atravesar el canal del parto en el nacimiento y a sobrevivir y adaptarse a su nuevo entorno una vez que ha nacido.

Los reflejos primitivos son evaluados por el neonatólogo tras el parto y es deseable que estén todos presentes como garantía de que el bebé está neurológicamente en condiciones óptimas.

Estos reflejos dejan de estar activos en el primer año de vida dando paso a patrones más evolucionados del desarrollo. De hecho, tienen el cometido de hacer que el niño pase de un estadio del desarrollo al siguiente inhibiéndose una vez completada su labor. Cuando no es así, la presencia de estos reflejos será indicio de que existe una inmadurez del sistema nervioso central y afectarán al desarrollo y funcionamiento del niño en muchas y diferentes áreas.

Es muy probable que un gran porcentaje de niños con retrasos en su desarrollo y dificultades de aprendizaje sigan teniendo alguno, o varios, de los reflejos primarios aún activos. Estos impiden que maduren los reflejos posturales necesarios para poder mantener el equilibrio y una postura correcta en cada momento (los reflejos posturales existen de por vida y nos permiten movernos automáticamente). Los reflejos primitivos no inhibidos provocarán en el niño inquietud motora, malas posturas y cambios en la misma constantes al tener que mantenerse sentado en el aula, lo que llevará a los adultos a catalogarlo como “hiperactivo”. Esta misma falta de control postural derivará posiblemente en problemas en su capacidad de atención y en el rendimiento escolar a todos los niveles.

Si existen reflejos primitivos residuales puede saberse tras una evaluación y puede tratarse con un programa de estimulación e inhibición de reflejos. Debemos estar atentos a señales de que existan reflejos primitivos activos para poder actuar cuanto antes.

Veamos algunos de los reflejos primitivos más importantes y cómo puede influir en el niño el que sigan activos…

El reflejo de Moro es el que hace que repentinamente el bebé abra sus brazos mientras inhala aire y después se abrace llorando ante un movimiento, un ruido o cualquier otro
estímulo inesperado.

Su función es la de alertar y pedir ayuda ante una situación de peligro y facilita al niño el respirar tras el nacimiento.

Conforme van madurando los sistemas sensoriales en el niño, el reflejo de Moro debe ir debilitándose. Si este reflejo sigue presente después de los cuatro meses de edad, más o menos, puede llevar a que el niño muestre una reacción de sobresalto desmedida y hará de él un niño siempre en estado de alerta, hipersensible en alguno o todos los sentidos y por ello mostrándose miedoso y retraído o por el contrario, hiperactivo y agresivo.

Puede tratarse de un niño muy sensible a la luz y a estímulos visuales, que le asustan. Que perciba de una forma ampliada los sonidos, lo cual no le permita relajarse en un entorno ruidoso. Que interprete el tacto o el dolor de una forma distorsionada con reacciones desmedidas o totalmente ausentes…Podría ser muy impresionable ante el movimiento y no atreverse con los columpios del parque…

La hipersensibilidad sensorial puede derivar en problemas visuales y auditivos que incidan en la capacidad de atención y el rendimiento del niño en la escuela. La hipersensorialidad también puede afectar seriamente la relación del niño con sus iguales y su comportamiento debido a que la forma que tiene de interpretar lo que le rodea y de reaccionar ante ello es inadecuada.

El estrés es un reconocido enemigo del sistema inmunitario por lo que el niño puede mostrar infecciones frecuentes y alergias o intolerancias alimentarias.

Otro de los reflejos que más puede afectar al funcionamiento del niño con su presencia es el reflejo tónico asimétrico cervical (RTAC). Éste hace que el bebé, estando tumbado boca arriba, extienda el brazo y la pierna del lado hacia el que gira su cabeza. El brazo y la pierna del lado contrario se mantienen flexionados. También se denomina a este reflejo “de espadachín” porque la postura del niño lo recuerda.

Antes del nacimiento hace que el bebé esté en constante movimiento y es causante de las “pataditas”. Desarrolla en el feto su tono muscular y su sentido del equilibrio. Ayuda al bebé a nacer y el parto, a su vez, hace que se refuerce este reflejo y su evolución sea la correcta (existe riesgo de que no sea así en casos de cesárea o parto asistido por fórceps).

Este reflejo aumenta el tono muscular del recién nacido a través del movimiento que provoca en éste, y le impide mantener la cabeza hacia el colchón cuando está acostado boca abajo haciendo que gire la cabeza hacia un lado y pueda siempre respirar fácilmente.

Ofrece las primeras experiencias del bebé en su coordinación óculo-manual puesto que el niño mira la mano que extiende.

El RTAC hace que el cuerpo actúe en sus dos mitades simétricas, activa un lado del cuerpo o activa el otro. Esta es la razón principal por la que este reflejo debe madurar e inhibirse a los seis meses, pues el cuerpo del niño y su cerebro deben empezar a funcionar conjuntamente como una unidad. Mientras el RTAC esté activo, las dos mitades del cuerpo actuarán por separado, como si existiese una línea divisoria invisible entre ambas.

Un RTAC activo impedirá, por ejemplo, que el niño se arrastre y gatee en patrón cruzado (el brazo derecho se mueve a la vez que la pierna izquierda y viceversa), perdiéndose así la oportunidad que ofrecen estos dos ejercicios de desarrollar la comunicación entre ambos hemisferios, que tan necesaria resulta posteriormente, entre otras cosas, para poder leer y escribir con eficacia.

Dificultará en el niño el cruce de la línea media de su cuerpo, por lo que no podrá coger y manipular objetos con una mano y pasárselos a la otra. A la larga incidirá en una mala lateralización impidiendo que el niño se desarrolle como totalmente diestro o totalmente zurdo. Un hecho que de nuevo, incidirá en la lectoescritura y en cómo concibe y se mueve el niño en el espacio que le rodea. Éste puede mostrarse torpe y patoso tanto en el movimiento como en sus tareas escolares.

Los movimientos oculares también se verán afectados por la imposibilidad de cruzar la línea media y no habrá un ojo dominante que dirija estos movimientos para que el seguimiento de un objeto móvil o la lectura de una línea escrita se realicen con fluidez.

En el aula, al niño con RTAC activo le costará mucho esfuerzo escribir pues cada vez que gire su cabeza hacia el lado derecho, si es diestro, su brazo derecho tenderá a extenderse y su mano a abrirse, con lo que es posible que el lápiz se le caiga una y otra vez de la mano. Para evitarlo tendrá que realizar un esfuerzo adicional, agarrando incorrectamente el lápiz o realizando una presión excesiva al escribir. Esto supondrá un trabajo de escritura que no llegará a automatizar y que requerirá gran parte de su energía y atención, por lo que no podrá centrarse en la comprensión de lo que escribe o en la calidad de una redacción.

Para compensar este reflejo, es probable que gire la hoja 90º cuando escribe, de esta forma puede hacerlo con el brazo más extendido y además, evita tener que cruzar la línea media corporal al escribir.

El RTAC afecta de varias maneras las destrezas para leer y escribir, hasta el punto de poder afirmarse que este reflejo prácticamente nunca está integrado en los niños que padecen dislexia.

El reflejo tónico simétrico cervical (RTSC) puede tener también serias consecuencias en el aprendizaje del niño. Este reflejo aparece sobre los seis meses de vida, por lo que no es exactamente un reflejo primitivo. Tampoco es un reflejo postural pues dura tan sólo unos pocos meses antes de inhibirse. Hace que el niño se ponga sobre sus cuatro apoyos de manos y rodillas tras haberse arrastrado. Cuando la cabeza se flexiona, los brazos también lo hacen y las piernas se extienden. Por el contrario, al extender la cabeza hacia atrás, los brazos se estiran y las piernas se doblan. Así el niño realiza el característico balanceo hacia delante y atrás antes de soltarse a gatear. Este reflejo tiene el objetivo de preparar al niño para el gateo y desaparece cuando éste se hace presente.

Cuando el niño se salta la etapa del gateo, es muy probable que este reflejo siga presente. Y cuando lo está y no se llega a integrar, al niño le resultará muy difícil gatear. En lugar de hacerlo en patrón cruzado, como sería de desear, es posible que culee, que se desplace sobre manos y pies en lugar de apoyar sus rodillas, o que pase de estar sentado a ponerse de pie directamente.

El RTSC tiene una gran incidencia en el desarrollo visual, por lo que los niños con este reflejo activo suelen sufrir de un deficiente sistema visual con una pobre visión binocular, y problemas para enfocar a diferentes distancias. Esto dificultará las tareas de lectoescritura.

Serán además, niños torpes, con problemas para coordinar sus movimientos y el trabajo conjunto del ojo y la mano.

El RTSC está presente en un gran porcentaje de niños con dificultades de aprendizaje y déficit de atención con o sin hiperactividad.

De nuevo la falta de control postural será evidente en la manera en que el niño se sienta en clase. El niño con RTSC activo es aquel que se “tumba” en la silla estirando las piernas, o se tumba sobre el libro, engancha las piernas alrededor de las patas de la silla, se pone de rodillas sobre la misma o sentado sobre sus piernas dobladas… También puede trabajar de pie… Si este reflejo sigue presente junto al RTAC, como suele ser frecuente, entonces tenemos más posibilidades de que a este niño se le diagnostique una hiperactividad.

De los reflejos primarios que quedan aún por mencionar, describiré tan sólo uno más por las repercusiones que puede tener en el comportamiento del niño dentro del aula. Se trata del reflejo espinal de Galant.

Cuando el bebé está tumbado boca abajo y estimulamos con el tacto la parte baja de su espalda, la cadera del lado estimulado girará hacia ese mismo lado. Esta reacción deberá darse en ambos lados de la espalda hasta los dos años de edad.

Entre otras, su función principal es desarrollar el sentido vestibular y ayudar al niño a pasar por el canal del parto, pero si se mantiene activo después de los dos años, cualquier roce en la zona lumbar hará que el niño gire su cadera en esa dirección.

Puede provocar problemas en el control de esfínteres e impedirá que el niño pueda permanecer sentado quieto en una silla durante mucho rato. El mismo contacto con la silla puede activar el reflejo dándonos la impresión de que el niño es hiperactivo por no parar quieto en clase. Es el niño que “baila” constantemente sentado en la silla.

La ropa en la cintura como pantalones o cinturones pueden llegar a ser motivo de irritación. Y la concentración y atención se verán afectadas por esta situación de constante molestia en el niño.

Provoca torpeza en la parte inferior del cuerpo y problemas de espalda.


Para más información sobre Reflejos Primitivos:

“Reflejos, aprendizaje y comportamiento”
Sally Goddard
Editorial Vida Kinesiología

Páginas web:




domingo 26 de abril de 2009

RODAR HACIENDO "CROQUETAS", UN EXCELENTE EJERCICIO PARA FAVORECER EL DESARROLLO

Rosina Uriarte

Junto al arrastre y al gateo, existe otro ejercicio que en los métodos de estimulación, tanto "temprana" como "terapéutica", se toma del proceso natural de desarrollo del niño para realizarlo de forma intensiva como una herramienta más para ayudar al niño en su desarrollo reforzando el mismo. Estamos hablando de las "croquetas" o rodadas en una dirección y otra estando el niño tumbado en el suelo.

Las croquetas suponen una potente estimulación vestibular que favorece la maduración del sistema nervioso.

El aparato vestibular (también llamado laberinto) es un órgano situado en el oído interno que sirve principalmente para el control de la postura corporal y el equilibrio, pero también para regular el tono muscular, los movimientos oculares y la orientación espacial.

Es un ejercicio muy sencillo y con él suelen disfrutar mucho los niños. Sin embargo, puede ocurrir que un niño sea muy sensible a la estimulación vestibular, en cuyo caso habría que tener cuidado, haciendo muy poquitas croquetas y muy lentamente. En el supuesto caso de que al niño le impresionara aún de este modo, sería mejor optar por otro tipo de estimulación que le ayude a madurar lo suficiente para poder más adelante tolerar las croquetas.

El niño ha de tumbarse en el suelo, con los brazos extendidos por encima de la cabeza, o con los brazos hacia abajo pegados a lo largo del cuerpo. El cuerpo debe estar en tensión, totalmente estirado, desde las palmas de las manos hasta la planta del pie.

Hay que girar de un lado a otro, procurando no torcerse. No se debe correr, pues se torcería uno más.

Para evitar los mareos, se le puede decir que mire un punto fijo siempre que acabe el giro.

Es muy importante que se ruede siempre en ambas direcciones, el mismo número de veces hacia un lado y hacia el otro. Esto es de vital importancia para que la estimulación de ambos lados del cuerpo sea la misma, y por lo tanto, también lo sea la de ambos hemisferios cerebrales.

En el enlace que aparece a continuación podemos ver un vídeo en el que un padre realiza las croquetas con su hijo como parte de un programa de organización neurológica:

http://www.youtube.com/watch?v=Nkvv95xdY6A&NR=1


Nota: Para evitar que el niño se sobreexcite o pueda marearse, lo ideal sería realizar tres croquetas en una dirección y otras tres en la otra para así seguir haciendo croquetas de tres en tres en ambas direcciones.

domingo 19 de abril de 2009

EL ARCOIRIS DEL AUTISMO




Una vez más he de agradecer que lectores de este blog hayan pensado en el mismo para otorgarle un nuevo premio.

Como he dicho ya en otras ocasiones, no voy a seguir las reglas del juego, perdonarme... pero sí quiero agradeceros de verdad el premio y la oportunidad que me ha dado esta ocasión de conocer este vídeo. Por supuesto, también la oportunidad de poder dároslo a conocer a quienes paséis por aquí. Merece la pena verlo.

Maite, autora y mamá de Julen, ha conseguido emocionarme. Y estoy segura de que emocionará a muchos otros además de hacernos reflexionar... Gracias, Maite, por este precioso vídeo.

En cuanto a los premios, gracias también a Maite de Hasta la luna ida y vuel... ta por pensar en este blog para el premio Compromiso Educativo.


Un premio que me gusta muy especialmente es el de Anónimos con el Autismo. Gracias a MamideGlori del blog En mi familia hay autismo y mucho más.


Es curioso que los padres de niños autistas nos den a los demás un premio que se llama así: "Anónimos con el autismo" pues precisamente lo que siempre he admirado de ellos es que hayan decidido salir de su anonimato y mostrarnos al mundo la verdadera cara del autismo, con su dolor, pero también con toda su alegría y optimismo.

Los niños con autismo que conocemos a través de los blogs, no son niños anónimos. Conocemos sus nombres, sus caritas, sus sonrisas... Esto es algo que me maravilla. Y que no puede dejar a nadie indiferente.

Y sé que estos padres están en el camino correcto para conseguir que poco a poco vayamos todos viendo a sus niños como lo que son realmente: niños. Dejando de lado estereotipos y falsos tópicos ... Que ya iba siendo hora...

Los premios y el reconocimiento son siempre para ellos. Podéis conocerlos aquí: "A LAS MAMÁS Y LOS PAPÁS DEL AUTISMO"


Rosina Uriarte

viernes 10 de abril de 2009

EJERCICIOS DE MOVIMIENTO RÍTMICO EN TRASTORNOS AUTISTAS

TMR en el centro de psicopedagogía ECORA
Publicado en Hasta la luna ida y vuel... TA

Harald Blomberg es doctor en medicina y especialista en psiquiatría. Cuenta con más de quince años de experiencia ayudando a niños y adultos con problemas locomotores, déficit de atención, problemas de aprendizaje y autismo. Harald Blomberg enseña la terapia del movimiento rítmico (TMR) y la integración de reflejos en Suecia y en el resto del mundo.

Los ejercicios de movimiento rítmico han demostrado ser bastante efectivos en trastornos autistas.

Los ejercicios se hacen en decúbito supino o prono o a cuatro patas. Están compuestos en parte por movimientos de balanceo pasivos y en movimientos de balanceo activos, que el niño hace por sí mismo. Los ejercicios se hacen durante diez o quince minutos cada día, y algunas veces más.

A la mayoría de los niños autistas les gustan los ejercicios rítmicos. Ciertamente, los niños autistas, sin embargo, se oponen al principio de los ejercicios. Se evaden y huyen. Esto puede deberse a una hipersensibilidad al sentido del tacto y equilibrio debido a un reflejo de Moro activo. Con paciencia tales dificultades son a menudo superadas y después de algún tiempo estos niños disfrutan con los ejercicios.

Si los ejercicios se hacen cada día se puede notar un desarrollo positivo en un mes. Los niños están más calmados y más interesados por el mundo a su alrededor, están más en contacto y tienen respuestas emocionales. Los ataques de rabia disminuyen y los síntomas impulsivos como rituales y dependencia de las rutinas llegan a ser menos pronunciadas.

La mejora puede ser explicada por el hecho de que los ejercicios de movimiento rítmico estimulan el crecimiento de las células nerviosas en diferentes partes del cerebro que están dañadas o que no funcionan bien en el autismo, p.ej. el brainstem , el cerebelo, el sistema límbico y el cortex prefrontal. Además, los ejercicios desarrollan las redes nerviosas entre estas estructuras y ayudan al cerebro a funcionar de una manera más unificada. Debido a que esto es un proceso lento los ejercicios tienen que hacerse durante mucho tiempo, preferiblemente durante un año o más. Para disminuir la hipersensibilidad a los estímulos sensoriales el reflejo de Moro debería ser integrado (lo cual puede lograrse a través de la TMR o terapia de movimiento rítmico).

Cursos de ejercicios de movimiento rítmico e integración de reflejos para los trastornos de autismo:

1. Nivel básico: ejercicios de movimiento rítmico y reflejos primitivos.

En este curso de dos días los participantes aprenderán los ejercicios básicos de movimiento rítmico: cómo los ejercicios rítmicos pueden ser utilizados para regular el tono muscular, estimular el cerebelo y el neocortex, especialmente los lóbulos frontales para mejorar la atención y el control de los impulsos. El curso también incluye una visión general de los reflejos primitivos más importantes y cómo integrarlos con ejercicios rítmicos.
No se requieren conocimientos previos.

2. Nivel 2: movimientos rítmicos, reflejos y emociones.

Este curso de dos días trata de cómo los ejercicios de movimiento rítmico afectan a nuestras emociones. Cómo trabajar con movimientos rítmicos para entrar en contacto con nuestras emociones y cómo estabilizarlas cuando tratan de tomar el mando. En el curso también se habla de los ejercicios de movimiento rítmico para el autismo y psicosis e incluye una introducción para trabajar con símbolos y sueños.
Se necesitan conocimientos previos del nivel básico.

Para solicitar información sobre cursos: Contacto Eva María Rodriguez Díez

info@reflejosprimitivos.es
cursos@reflejosprimitivos.es
Harald Blomberg
Web de TMR y reflejos primitivos

Para que los niños con autismo, u otros problemas del desarrollo, se beneficien de la TMR (terapia de movimiento rítmico) no es necesario que los padres realicen los cursos. A través de la página web de la TMR y reflejos primitivos o el contacto con Eva Rodríguez, podéis informaros sobre terapeutas que ya estén utilizando este método en todo el país.

domingo 5 de abril de 2009

LA DISLEXIA Y SUS TRASTORNOS ASOCIADOS. Entrevista a Alfonso Callejas Cabrera, presidente de DISLEXIA SIN BARRERAS

El pedagogo habla acerca de la dislexia y sus trastornos asociados

Publicado en guiainfantil.com

Alfonso Callejas Cabrera es el presidente de Dislexia sin Barreras, una asociación sin ánimo de lucro, que tiene como objetivo informar y sensibilizar a las familias interesadas bien como a la sociedad de un modo general, acerca de la dislexia y sus trastornos asociados. Un niño disléxico presenta grandes dificultades en la lectura, deficiencias en la ortografía y problemas para aprender y memorizar, un perfil que puede llevarlo a un fracaso escolar. Luchar para que eso no ocurra y hacer con que un niño disléxico llegue a tener las mismas oportunidades que un niño sin dislexia para hacer y ser lo que él quiera, es uno de los temas que hablamos con el maestro y pedagogo.

¿Cuál es el perfil más ajustado de un niño disléxico?
Podríamos decir de forma simple que un niño disléxico es un niño que siendo inteligente e incluso muy inteligente, no padeciendo ninguna enfermedad mental, neurológica,... de repente a la hora de leer y escribir sin saber ni cómo ni porqué tiene dificultades.

¿A partir de qué edad se puede detectar a niños disléxicos?
En principio la edad a la que los expertos dicen que un niño es maduro para leer son los 7 - 8 años, por lo que no podemos afirmar que un niño tiene dislexia hasta esa edad, pero sin embargo , existen indicios que nos podrían hacer sospechar que un niño tiene dislexia, tales como dificultades para abrocharse los botones de la camisa, los cordones de los zapatos, para coger el lapicero, etc. Cuanto antes se detecte y se comience a tratar mejores resultados obtendremos.

¿Se puede confundir la dislexia con otro tipo de dificultad?
Se puede confundir la dislexia con otras dificultades del aprendizaje como es el caso del déficit de atención con ó sin hiperactividad, lateralidad cruzada, o simplemente inmadurez. Sin embargo como el tratamiento a nivel de Psicomotricidad (movimientos rítmicos, reflejos primitivos), optometría y audición para ayudar a desbloquear al niño/a, son muy acertados y van a ayudar en todos los casos al posterior trabajo logopédico, y además en ningún caso estos pequeños ejercicios van a perjudicar, por lo que no tenemos que tener ningún miedo en equivocarnos de diagnóstico. El problema es si no intervenimos, y a los 8 años nos damos cuenta de que el niño/a es disléxico. El sufrimiento que podríamos haber ahorrado tanto al niño/a como a la familia, es muy importante.

En casa, ¿de qué forma los padres pueden detectar síntomas de dislexia en su hijo?
Es en el aula, al empezar a leer y escribir, cuando aparecen las dificultades y es donde se puede y debe diagnosticar. Sin embargo, en casa y en el aula de educación infantil se pueden observar indicios que nos hagan sospechar de una posible dislexia , además de los que ya hemos mencionado, podríamos añadir: dificultad para reproducir y continuar series, retraso motriz, retraso en el lenguaje, retraso madurativo global, adquisición pobre del léxico, estructura sintáctica inferior a su edad, falta de coherencia en la expresión de sus deseos o narraciones, nivel atencional bajo, dificultades en el manejo del tiempo: ayer/ hoy / mañana, confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial y problemas para orientarse en el espacio, confusiones al copiar algunos dibujos. Los niños disléxicos tienen dificultad en los ejercicios de figura-fondo, muestran gran inquietud sobre todo cuando están sentados, son inestables en sus emociones, y tienen baja autoestima. Poseen gran imaginación y fantasía, y su relación con los demás es insegura.

A partir del diagnóstico, ¿cómo se inicia y en qué consiste el tratamiento?
Normalmente en el colegio se deriva al niño/a al logopeda, que en el mejor de los casos con muy buena voluntad y profesionalidad trabaja con el niño/a y consigue logros, pero que en un momento se frena y no consigue evolucionar. Este es el momento en el que muchos padres nos planteamos otras cosas. Las últimas tendencias nos muestran que para que el niño pueda enfrentar con éxito el tan necesario trabajo logopédico, primero lo tenemos que desbloquear con un tratamiento a nivel de psicomotricidad (movimientos rítmicos, reflejos primitivos), optometría, y audición, que analizarán no cómo el niño/a percibe a través de los sentidos, sino cómo percibe su cerebro la información.

¿Los tratamientos son caros?
La verdad es que estos tratamientos, al no contemplarlos la seguridad social ni ninguna otra sociedad médica, sumando que sumando se hace muy cuesta arriba para las familias que las realizan gustosas al ver por fin resultados en sus hijos. Sí que seria importante y deseable que las administraciones se sensibilizaran y ayudaran a las familias en estos temas.

¿El niño disléxico necesitará de una educación especial?
En principio, no. El niño disléxico en principio y tratado a tiempo, lo único que necesitaría, además de las terapias que ya hemos mencionado, y que por cierto se deberían de impartir dentro del horario escolar al igual que la logopedia, (de esta forma se evitaría que el niño al salir de clase inicie una serie de actividades terapéuticas que le impiden realizar sus tareas a tiempo y jugar como los demás niños), es proponerle la información de otras formas (no únicamente leyendo y escribiendo, que es lo que no puede hacer.), es decir, que la información le llegue a través de la vista, del oído y de la forma más manipulativa posible.
Al niño/a disléxico hay que enseñarle a leer y a escribir, simplemente que esto no debe ser la base de su aprendizaje, y que a la hora de evaluar su trabajo hay que tenerle en cuenta sus dificultades en este aspecto.
Si no se realiza un diagnóstico a tiempo, se machaca su autoestima, y no se realiza una intervención adecuada, el niño podrá necesitar de una educación especial. Pero serán los menos.

¿La dislexia tiene cura? Le pregunto si un niño disléxico puede llegar a tener el mismo ritmo de aprendizaje y de trabajo que un niño no disléxico.
No, la dislexia no es un a enfermedad, por lo tanto no se cura.
En cuanto si puede llegar a tener el mismo ritmo de aprendizaje que el resto de sus compañeros, por supuesto que sí, tan sólo hace falta que su formación no se base en leer y escribir exclusivamente, como hasta ahora en la escuela; que se le ofrezca la información de forma que la pueda aprender, que se le motive adecuadamente, que se le quiera y se sienta querido en el aula. En fin como cualquiera.

¿De qué forma la familia puede ayudar a un niño disléxico? ¿Qué tipo de apoyo el niño afectado necesita de sus padres, hermanos?
La familia es un pilar fundamental en la Educación de los hijos, por lo tanto, su participación es primordial. En primer lugar ha de hacer saber al niño/a que lo quieren, no basta con hacerlo hay que decírselo, el niño/a tiene que sentirse querido, aceptado y valorado dentro de su familia, como en la propia escuela. La familia tiene que apoyar al niño y facilitarle la realización de sus terapias, aceptándolo de forma natural. Y ayudar en las tareas escolares, aunque esto último, si se empiezan a cambiar las cosas en la escuela no seria tan necesario.

Desde Dislexia sin Barreras, qué hacéis para atenuar el problema de dislexia que viven muchas familias. ¿Cree que la sociedad está suficientemente instrumentalizada para afrontar el tema?
Desde Dislexia sin Barreras, recibimos y escuchamos a las familias, les informamos sobre los pasos a seguir para el diagnóstico y tratamiento, facilitamos en lo posible la gestión y el financiamiento del diagnóstico y tratamiento, formamos a profesores, padres y profesionales de la educación y salud, a través de conferencias, seminarios, cursos, charlas, realizamos encuentros de convivencia entre las familias, divulgamos el tema y sus dificultades en los medios de comunicación, aparte de que sensibilizamos a la sociedad política e institucional sobre las necesidades de los disléxicos. La colaboración estrecha con la Fundación Aprender que entre otros cometidos trabaja por la creación de colegios que den respuesta adecuada a los niños/as y jóvenes disléxicos. En concreto ya tiene a punto el proyecto educativo de su próximo centro que se llamará Brot - Madrid (que seguirá la metodología Decroly que tan buenos resultados esta dando en El Brot en Sant Joan De Spit). El proyecto avanza. Sólo nos hace falta un lugar adecuado donde comenzar provisionalmente ya que estamos preparados para empezar el próximo curso.

Dislexia sin barreras
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91 610 23 84 - 902 995 012