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domingo 30 de agosto de 2009

PRESENCIA DE REFLEJOS PRIMITIVOS Y PROBLEMAS MOTORES EN NIÑOS CON DIFICULTADES DE LECTURA


Martin Mc. Phillips, junto a P. G. Hepper, G. Mulhern, Julie-Anne Jordan-Black y N. Sheehy publicó varios estudios en The Lancet (2000), en Dyslexia (2004) y en Neuropsychologia (2007), sobre la incidencia de los reflejos primitivos en los niños con dislexia y dificultades específicas de lectura. Pueden leerse pequeños resúmenes de los mismos en los siguientes enlaces:

- Primary reflex persistence in children with reading difficulties (dyslexia): A cross-sectional study
- Effects of replicating primary-reflex movements on specific reading difficulties in children: a randomised, double-blind, controlled trial
- Prevalence of persistent primary reflexes and motor problems in children with reading difficulties
-
Reflexes
- The effects of the Primary Movement programme on the academic performance of children attending ordinary primary school
- How secrets of the womb can help a dyslexic child (revisión crítica del estudio)

Estos estudios muestran que detrás de algunos niños con dificultades lectoras hay un retraso en el desarrollo y que éste suele ir acompañado de la presencia de reflejos primitivos activos.

Los reflejos primitivos o primarios están presentes en los recién nacidos, pero no deben permanecer activos tras el primer año de vida. Sin embargo, esto puede ocurrir cuando el desarrollo no ha sido el adecuado e incidirá negativamente en muchas de las funciones del niño, dificultando especialmente el aprendizaje.

(Para más información: REFLEJOS PRIMITIVOS Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE)

Para los estudios de Mc. Phillips, se partió de la hipótesis de que los niños con problemas de lectura contaban además con otras dificultades que iban más allá de las puramente vinculadas al lenguaje. Muchas de ellas relacionadas con el equilibrio y el control motor y postural. Esto fue lo que llevó a los investigadores a buscar la presencia de reflejos primitivos (tan importantes en el desarrollo del equilibrio y las habilidades motoras en los primeros meses) como posibles factores determinantes en los déficits en la adquisición de la lectura.

Tras evaluar los reflejos primitivos en cientos de niños de primaria en Irlanda del Norte, se vio claramente que entre los pobres lectores había un gran porcentaje de ellos que contaban con reflejos primitivos no inhibidos, entre ellos en especial, el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical.

La prevalencia de reflejos primitivos mostró ser mayor entre los niños varones que entre las niñas. Las habilidades motoras, sin embargo, no se diferenciaban en cuanto al sexo, pero sí estaban relacionadas con las habilidades lectoras. Siendo así que los grupos de niños con dificultades importantes en la lectura, quedaban atrás también en sus habilidades motrices frente a los buenos lectores.

Al parecer, el hecho de proceder de ambientes socialmente desfavorecidos puede ser también un factor que facilite que los niños pasen a engrosar los grupos de malos lectores con reflejos primitivos activos.

Pero en este estudio no solamente se evaluaron los reflejos primitivos de los niños tomándolos como referencia a su nivel lector, sus habilidades motoras, sexo y procedencia social, sino que se experimentó con los niños dividiéndolos en tres grupos para comprobar si trabajando los reflejos primitivos se obtendrían resultados positivos en el desempeño de la lectura.

A uno de los grupos se le asignó ejercicios que imitaban los movimientos realizados por los bebés (y el feto antes de nacer) en la práctica e inhibición de los reflejos primitivos. Estos ejercicios los debían realizar 10 minutos todos los días durante un año. Otro grupo recibió un programa de movimientos no enfocados a la inhibición de los reflejos, éste era el grupo placebo. Por último, un tercer grupo de control no tuvo ningún tipo de intervención.

Se hizo un seguimiento de los tres grupos cada dos meses durante un año. Al final del mismo se pudo comprobar que la repetición de los movimientos naturales de los reflejos primitivos resulta esencial para lograr inhibirlos y favorecer un adecuado desarrollo en el niño. Por lo tanto, con esto queda patente que la inhibición de estos reflejos puede conseguirse a una edad mucho más tardía de la natural (prácticamente todos los reflejos primitivos se inhiben en los primeros meses de vida). Y que esta inhibición incide positivamente en el nivel lector, pues el resultado fue que el primer grupo experimental mejoró notablemente en sus habilidades lectoras y en los movimientos sacádicos oculares al haber inhibido los reflejos primitivos que estaban presentes.

La principal conclusión a la que llegaron los autores de estos estudios es que en el caso de muchos de los niños que asisten a la escuela convencional, su éxito en el aprendizaje puede verse afectado por la persistencia de un sistema de reflejos que debía haberse inhibido en el primer año de vida.

Pero además, sugieren que la dislexia no debería considerarse una categoría dentro de las dificultades de lectura. Que sería más apropiado incluir a todos los pobres lectores dentro de la dislexia, independientemente de su coeficiente intelectual. Esta idea podría acabar con la eterna discusión de dónde empieza y dónde acaba realmente la dislexia en un niño con dificultades de lectura. Estos estudios y muchos otros demuestran que los pobres lectores, no importa su grado de inteligencia, sufren las mismas dificultades en el proceso lector y responden de igual manera a los métodos tradicionales utilizados con los que se trabajan los problemas de lectura.

Los autores quieren dejar claro que no todos los niños que tienen problemas con la lectura o la ortografía cuentan también con reflejos primitivos activos, pero resaltan la conveniencia de evaluar estos reflejos lo antes posible como método complementario a otros que buscan la causa y la solución de las dificultades de aprendizaje.

También proponen una técnica práctica para ayudar al niño en su desarrollo en general y en la lectura en particular ( infórmate en Primary Movement). Este enfoque podría complementar los métodos cognitivos, pues éstos no llegan a trabajar los prerrequisitos neurológicos fundamentales para llegar al éxito en el aprendizaje. Los primeros años del niño sientan las bases de su futuro desempeño escolar y las diferencias que puedan aparecer en los primeros años de escolaridad tienden a permanecer o incrementarse a lo largo de toda la vida escolar (Sammons, 1994). Poder determinar y solucionar estas diferencias es algo muy necesario, pero ocurre habitualmente que los niños con dificultades en la lectura o la ortografía son identificados demasiado tarde, cuando el fracaso es acusado.

Es probable que la presencia de reflejos primitivos no sea la causa directa de los problemas de lectura puesto que existen niños con reflejos primitivos activos que llegan a ser buenos lectores. Sin embargo, la persistencia de estos reflejos puede verse como un riesgo en el desarrollo temprano de los niños. Cómo predecir los efectos de estos reflejos activos en el futuro desempeño cognitivo del niño y el por qué niños sin problemas neurológicos evidentes retienen estos reflejos primitivos, son temas que los autores esperan trabajar en futuras investigaciones.

Rosina Uriarte

miércoles 5 de agosto de 2009

MÁS SOBRE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL



Aquí os dejo dos artículos muy básicos sobre la Integración Sensorial.
El primero, de nuestra terapeuta especialista Bárbara Viader Vidal, y el segundo de Juliana Gutiérrez Faccini.


INTEGRACIÓN SENSORIAL

Por Bárbara Viader Vidal

Han tenido un día de esos en que su hijo esta inusualmente hiperactivo o sus pataletas se han incrementado? O han tenido que limpiarlos todo el día porque se han untado de todo? Han sentido que se aíslan más de lo normal y no toleran ciertos estímulos? Podríamos estar frente a un desorden de integración sensorial.

Para entender un poco mejor como funciona esta dificultad para procesar los estímulos sensoriales la terapeuta Bárbara Viader en su artículo nos propone el siguiente ejercicio:

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:

- Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un ruido estático y subid el volumen.
- Pedid a alguien que encienda y apague repetidamente las luces cuando el quiera.
- Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras), y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).
- Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número máspequeño.
- Llenad un plato con queso rallado, abrir una lata de sardinas y poned la comida del gato encima de la mesa.
- Con todo esto en juego, o sólo con un par; coged un libro, abridlo e intentad aprender alguna cosa…
- Intentad mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestad atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa…

¿Después de realizar este ejercicio, resulta mucho más sencillo, entender por qué los problemas de procesamiento sensorial interfieren en el aprendizaje y el comportamiento de los niños?

Nosotros tenemos cinco sistemas sensoriales que conocemos muy bien: gusto, olfato, oído, tacto y vista. Es por eso que hay niños que presentan reacción exagerada a sólo algunos de los sistemas sensoriales, o no presentan ninguna reacción. Podemos encontrar niños que se alteren mucho con el sonido, o que no toleren el tacto, y en cambio sean capaces de asimilar sin problemas el restode estímulos.

Los tres sistemas sensoriales más inconscientes son:

- VESTIBULAR: Se encarga de procesar la información sobre el movimiento, la gravedad y el equilibrio, percibida a través del oído interno
- PROPIOCEPTIVO: Procesa la información sobre la posición que ocupa el cuerpo y sus partes en el espacio; y se percibe a través de los músculos, articulaciones y tendones.
- TACTO: Son las sensaciones táctiles percibidas a través de la piel, que tienen un gran impacto sobre nuestros sentimientos y emociones.

Signos de dificultad en la integración sensorial.

A continuación detallamos algunos signos que nos pueden indicar un mal funcionamiento en la integración sensorial. Si observáis algunas de estas características en vuestros hijos, podemos pensar que el niño tiene dificultades para procesar la información sensorial que recibe de su entorno:

I – Hipersensibilidad al tacto, al movimiento, a los olores o al sonido (le molesta que lo acaricien, que 10 peinen, que le laven la cara, … No le gustan ciertas texturas de algunos muñecos, no les gusta ir con manga larga...)

2- Hiperactividad a la estimulación sensorial (el ruido de un globo al estallar no les afecta, les gusta darse golpes de cabeza contra superficies duras, …)

3 – Nivel de actividad superior o inferior a lo normal.

4 - Problemas de coordinación en la motricidad fina o gruesa.

5 – Retrasos en el lenguaje.

6 – Mala organización (impulsivo, distraído, no tolera las fustraciones cuando aprende cosas nuevas…)

7 – Baja autoestima (se creen que las cosas son más difíciles para ellos que para los otros niños. A veces parecen niños perezosos, aunque no lo son).

¿La estimulación sensorial les puede ayudar?

La estimulación sensorial proporciona a nuestros hijos un espacio que les permite interactuar de forma natural con una serie de materiales específicos, facilitándoles la difícil tarea de organizar toda la información dentro del cerebro. La intervención se basa en el juego dirigido por el terapeuta, pero proporcionado por el mismo niño para que se autocontrole.

Cuando vuestro hijo juega, lo hace porque es lo que más le gusta y es lo que le toca hacer: Incluso podríamos decir que es su obligación principal, ya que para poderse hacer mayor y maduro, necesita haber jugado mucho y haber experimentado con todo aquello que le haya pasado por las manos. Pero con la estimulación sensorial se le proporcionan al niño oportunidades de juego mediante una técnica específica para organizar toda la información en su cerebro, creando una buena base neurológica que permitirá conseguir los niveles de desarrollo deseados.

Las primeras etapas de la infancia son las más importantes para el desarrollo de vuestro hijo. Esto se debe a la gran capacidad que tiene su cerebro para absorber como una esponja toda la información de su entorno. Durante estos primeros años de vida, todas las experiencias que viva el niño se transformarán en nuevas habilidades y conocimientos y facilitarán su desarrollo a todos los niveles, tanto motriz como sensorial y comportamental.

Es preciso aprovechar estos primeros años de vida para proporcionar a los niños un entorno agradable, con una gran riqueza de juegos explorativos, manipulativos,creativos… La base neurológica que se cree durante la infancia será la encargada de marcar el hilo conductor del futuro desarrollo de vuestro hijo.

Bárbara Viader Vidal
Directora y terapeuta del Centre d’Estimulació Infantil, Terapia de Integración Sensorial
Universidad Autónoma de Barcelona



LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

Publicado en Los Niños en su Casa
Por Juliana Gutiérrez Faccini

La integración sensorial es un proceso neurológico en el que el sistema nervioso central recibe información que proviene del cuerpo (sonidos, luz, objetos, texturas, etc.), la organiza, la integra con otros estimulantes y produce una respuesta apropiada a cada sensación, permitiendo así la recuperación efectiva de una variedad de ocupaciones. Nuestros sistemas sensoriales (táctil, auditivo, visual, propioceptivo y vestibular) son los encargados de transmitir estas sensaciones al sistema nervioso central. La interacción constante de un individuo con su medio ambiente crece en complejidad creando una base sobre la cual se desarrollan nuevas destrezas de desarrollo (motoras, cognitivas, social-emocionales, de interacción, sociales, etc.).

Cuando el sistema nervioso central no registra información, la registra de manera desproporcionada (híper-respuesta) o no puede discriminarla, altera nuestra capacidad de responder efectivamente a la actividad que afecta nuestras destrezas, como vestirse, comer, escribir, participar en clases, auto-regular emociones, relacionarse con otros niños, hablar y coordinar movimientos entre otras.

Importancia de la identificación temprana

Lo importante es identificar si los problemas que se están presentando en el niño están afectando su capacidad de aprender o desarrollarse. En ese momento es importante buscar ayuda para poder identificar cuáles son los aspectos que están limitando el progreso del niño y proporcionar el apoyo que él o ella necesita.

Si el niño no recibe ayuda a tiempo, esto con frecuencia puede afectar su autoestima, o los niños tienden a retirarse y aislarse del ambiente que los rodea, o tienden a desarrollar otras maneras de ganar control. Podrían desarrollar una conducta desajustada – una conducta de oposición o agresiva.

Señales de problemas de integración sensorial

El niño puede presentar uno o varios de los siguientes comportamientos:

- Dificultad para autorregularse o calmarse
- Irritabilidad
- Incapacidad para mantener patrones regulares de sonidos
- Problemas para comer
- Demoras en el lenguaje
- Él/ella evita nuevas situaciones o ambientes
- Tiene una exploración limitada del ambiente que los rodea o de otros objetos
- Tiene dificultad para manipular objetos
- Tiene dificultad para establecer nuevas relaciones sociales
- Es torpe
- Incapacidad para mantener sus pertenencias organizadas
- Problemas para prestar atención
- Sensibilidad a sonidos o texturas
- Rudeza
- Tendencia a trabajar con los mismos juguetes
- Es extremadamente aventurero o no tiene sentido del peligro
- Se mantiene en constante movimiento aunque esté sentado (en un escritorio o mesa)
- Evita lugares altos, patios de recreo, jugar en la arena o evita ensuciar las manos
- Problemas para escribir y sostener un lápiz
- Demuestra una tendencia marcada para recostarse sobre escritorios

Diagnóstico

Un niño es diagnosticado a través de una evaluación realizada con una terapeuta ocupacional que se especializa en integración sensorial. Usamos cuestionarios para los padres, observaciones clínicas estructuradas que son especializadas. También existe una prueba llamada SIPT para niños entre las edades de 4 a 6 años.

Venciendo los retos de la integración sensorial

Los niños pueden aprender a integrar información cuando reciben una intervención especializada que ha identificado el problema específicamente, de tal forma que ellos puedan responder de manera adaptativa a las exigencias de su ambiente.

Sin embargo, es importante saber que muchos de nosotros hemos presentado nuestras propias características y problemas, pero hemos sabido responder a las exigencias de nuestro ambiente. Si usted sospecha que su niño tiene un problema de integración sensorial o cualquier otro problema, es importante referirlos a una terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial para que les haga una evaluación.

Juliana Gutiérrez Faccini
Terapeuta ocupacional