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sábado 21 de agosto de 2010

III ENCUENTRO DE PADRES Y/O PROFESIONALES ESTIMULACIÓN Y DESARROLLO INFANTIL

Publicado en MENUDOS GENIOS

23 y 24 de octubre de 2010

Dada la gran demanda e interés mostrado en los anteriores Encuentros, ya se está trabajando para organizar el III Encuentro de Padres y Profesionales interesados en la estimulación infantil, en las distintas terapias, tratamientos y métodos que se vienen realizando por parte de padres en todo el territorio nacional.

Con el fin de compatibilizar el correcto desarrollo de las ponencias con el ocio y esparcimiento de los más pequeños (y no tan pequeños), se plantea la posibilidad de pasar un fin de semana en el Complejo Ambiental de La Alcaidesa (TM San Roque), en Cádiz, de modo que el programa podría ser el siguiente:

SÁBADO 23 DE OCTUBRE

- 12,00 horas: llegada y alojamiento.
- 13,00-14,00 horas: sendero interpretativo por la finca.
- 14,00-16,00 horas: comida.
- 16,00-18,00 horas: INTEGRACIÓN SENSORIAL (por Alberto León, terapeuta ocupacional, presidente de la Asociación Española de Integración Sensorial).
- 18,00-20,00 horas: MÉTODO VOJTA (por Gloria, fisioterapeuta especializada).
- 21,00 horas: cena.
- 22,30 horas: activadades para los padres.

Desde las 16,00 hasta las 20,00 horas los niños realizarán distintas actividades (escalada en rocódromo, tiro con arco, castillo hinchable, talleres, etc.). En función del grupo de niños (edades, etc), se planificarán las actividades, resumiéndose las actividades y los horarios en un tablón, de modo que los padres conozcamos dónde y qué actividades realizan los niños.

DOMINGO 24 DE OCTUBRE

- 09,00-10,00 horas: desayuno.
- 10,00-12,00 horas: ESTIMULACIÓN Y SOCIALIZACIÓN (por Carmen Forné, maestra especializada en atención temprana, estimulación e integración social).
- 12,00-14,00 horas: RUEGOS Y PREGUNTAS (puesta en común de las familias y profesionales).
- 14,00-16,00 horas: comida.
- 16,00 horas: despedida.

De 10,00 a 14,00 horas actividades para los niños.

INFORMACIÓN Y PRECIOS:

OPCIÓN 1: alojamiento en cabañas

- ADULTO: 51 euros
- NIÑO (menor de 14 años): 45 euros
- Los niños pequeños que no necesiten cama, comida ni actividades no pagan (1-3 años aprox.).
- El alojamiento se realiza en cabañas (8) totalmente equipadas de 8 camas máximo (unas 2 familias, 4 adultos y 4 niños).

OPCIÓN 2: alojamiento en cortijo

- El precio se incrementa en 12,50 euros más por adulto, de modo que, una familia con 1 ó 2 niños pagaría 25 euros más (12,50 + 12,50 euros de los dos adultos).
- El cortijo dispone de 4 habitaciones:

•1 habitación doble + 1 cama supletoria.
•1 habitación doble + 1 cama supletoria.
•1 habitación con 4 camas individuales.
•1 habitación con 2 camas individuales + 1 cama supletoria (adaptada para minusválidos).

El precio incluye el alojamiento, las comidas y las actividades. Las charlas serían en el salón de actos del cortijo.

Para cualquier duda sobre el Complejo Ambiental contactar con Ruth: 649 464 999

Sobre el Complejo Ambiental: http://www.laalcaidesa.es/index.html

Necesario confirmar antes del 30 de septiembre en la columna de la derecha, y mediante email a: jorge.serradilla@juntadeandalucia.es



lunes 16 de agosto de 2010

LATERALIDAD CRUZADA, DIFICULTAD PARA APRENDER

Publicado en En Buenas Manos

La Lateralidad cruzada empieza a ser tenida en cuenta, cada vez más, para tratar problemas de aprendizaje, de comportamiento y de baja autoestima.

De todos es sabido que nuestro cerebro posee dos hemisferios que se distribuyen las principales funciones, por eso desde muy pequeños utilizamos preferentemente una mano, un ojo, una pierna o un oído, para realizar las diferentes acciones diarias.

Pero algo tan sencillo como esto requiere un estadio superior de organización de nuestro Sistema Nervioso.

¿Qué es la lateralidad cruzada?

La lateralidad, explicada de un modo sencillo, es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo.

Los niños deben construir bien la lateralidad para tener un punto referencial espacio-temporal. Esta referencia es vital para automatizar los aprendizajes básicos, para organizarme interiormente y para organizar todo lo que me rodea.

Si somos capaces de hacer que los sistemas audio-viso-motrices de nuestros hijos se desarrollen correctamente no tendremos ningún problema, ni siendo diestro, ni siendo zurdos, pero si la maduración no es correcta, me atrevería a diagnosticar muy pronto, que será un niño con fracaso escolar.

Estos niños presentan problemas de atención y se fatigan fácilmente. Una buena organización lateral ojo-mano-pie-oído favorece la resolución de problemas escolares y personales.

Cuando no hay una dominancia de un mismo lado

Lo ideal es que ofrezcan una dominancia en el mismo lado, ya sea el lado derecho o el lado zurdo, es decir tener una lateralidad homogénea. Si esto no ocurre así decimos que tiene lateralidad cruzada.

Los niños con lateralidad cruzada, ojo-mano sobre todo, diestro de mano y zurdo de ojo o al contrario nos van a dar problemas de lectoescritura, por el bajo dominio viso-espacial que poseen.

Principales consecuencias de la lateralidad cruzada

- Dificultad en la automatización de la lectura, escritura y cálculo.
- Inversiones en la lectura y en la escritura de números y letras.
- Errores al leer.
- Sustituciones de unas letras por otras.
- Dificultades con los conceptos básicos matemáticos.
- Desorientación espacial y temporal.
- Torpeza psicomotriz y faltos de ritmo.

Como consecuencia de todo esto el tema escolar se ve muy afectado, sin olvidar el tema emocional. Se convierten en niños desmotivados, con poco interés en las actividades escolares, e incluso en otras, debido a sus problemas de atención y concentración. Su autoestima suele ser muy baja.

¿A partir de que edad se puede tratar la lateralidad cruzada?

El mejor tratamiento es la detección precoz, por eso a partir de los 4-5 años podemos y debemos evaluar la lateralidad, con el claro objetivo de prevenir cruzamientos.
En caso de ya existir se debe resolver en alguno de los sentidos.

¿Cómo podemos tratar la lateralidad cruzada?

El tratamiento debe ser adaptado a cada paciente teniendo en cuenta el origen y las dificultades que está ocasionando.
La terapia base es la reorganización neurofuncional, que desbloqueará el desarrollo del individuo, organizando su sistema nervioso y aprovechando las posibilidades de regeneración del Sistema Nervioso (Neuroplasticidad).

Con la maduración del Sistema Nervioso resolveremos todos los síntomas de la lateralidad cruzada antes descritos, las dificultades de atención, de organización espacio temporal, y sus problemas emocionales y de autoestima y, como consecuencias, sus barreras escolares.

Ejercicios adaptados a cada caso

Los ejercicios propuestos, en caso de lateralidad cruzada, recapitulan la aparición de los primeros movimientos durante las distintas etapas, adquiriendo habilidades no conseguidas antes. Es como una segunda oportunidad; con la estimulación conseguimos nuevas vías y un sistema nervioso organizado según era nuestro objetivo.

Para afianzar este protocolo nos apoyamos en protocolos biológicos, homeopatía, nutrición, terapias alternativas y, especialmente para el lado emocional, la orientación psicopedagógica a las familias y profesores.

¿Podemos tratar la lateralidad cruzada en un adulto o ya es tarde?

El campo de trabajo es a cualquier edad, desde la niñez a la edad adulta. Las terapias de actuación no tienen edad y los resultados merecen la pena.


Irene Cubero Butragueño
Directora del Centro Integral del Desarrollo de Castro Urdiales (Cantabria)
Pedagoga-Logopeda experta en Terapias Estimulativas y Reorganización Neurofuncional.

martes 3 de agosto de 2010

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN CELULAR PARA COMBATIR LA HIPERACTIVIDAD Y TRASTORNOS DE APRENDIZAJE


Felipe Hernández Ramos es el presidente de AENTOC (Asociación Española de Nutricionistas y Terapeutas Ortomoleculares Cualificados) y tiene, entre otras, una interesante publicación titulada “Comer Sí da la Felicidad” (editada por Integral).

En ella aborda aspectos de los principales trastornos psicológicos como la depresión, el estrés, la angustia y la ansiedad, anorexia y bulimia... desde el punto de vista de la nutrición. Alertando sobre posibles carencias o excesos de componentes biológicos y nutricionales. Y proponiendo, desde el enfoque de la Medicina Ortomolecular, posibles soluciones a los problemas mencionados.
Dedica un capítulo a la hiperactividad y los trastornos de aprendizaje que nos aporta una valiosa información a tener en cuenta en estos casos.

El rápido aumento de diagnósticos de trastornos como el TDA-H (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad) eleva la cifra de niños medicados con psicoestimulantes al 20 o incluso al 30 % en países como EE. UU. y Países Bajos respectivamente.

Razón de más por la que deberíamos considerar soluciones menos agresivas (con menos efectos secundarios) y más duraderas (puesto que la medicación sólo tiene efectos durante un tiempo determinado) como puede ser este enfoque nutricional.

“La corrección alimentaria y el aporte de nutrientes esenciales, cuya actividad se conoce con bastante precisión, pueden ser no sólo una buena alternativa a los fármacos, sino el tratamiento base.”

Y a partir de aquí el autor pasa a documentarnos sobre innumerables estudios en los que se basa su afirmación.

Ya en 1973 se estudió la incidencia de los aditivos y los colorantes en las dietas de los niños hiperactivos. Se llegó a la conclusión de que un régimen alimentario libre de estos componentes mejoraba drásticamente el comportamiento de al menos el 50% de los niños con este trastorno. En estudios posteriores se ha podido comprobar que los problemas de aprendizaje llegaron a mejorar en un 65 – 80% si además de eliminar colorantes, conservantes y edulcorantes artificiales, se reducían también los alimentos refinados. En especial el azúcar y el pan junto a los lácteos.

“Las últimas investigaciones sugieren que una dieta que limite el azúcar e incremente al ingesta de proteínas (“proteínas de calidad”) puede reducir sustancialmente las tendencias hipercinéticas (hiperactividad). ...Además de los beneficios de la regulación de la glucosa, la ingesta de proteínas y, por tanto de aminoácidos, ayuda en la producción de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, fundamentales para el correcto equilibrio de las emociones, los impulsos y los comportamientos.”

Desgraciadamente, no es sólo la alimentación lo que debe alertarnos de posibles efectos no deseados en el sistema nervioso de nuestros hijos. La contaminación ambiental es una realidad difícil de controlar y de evitar.

Por poner un ejemplo, las cifras hablan de un 10 al 15% de niños estadounidenses con niveles peligrosos de plomo en su organismo. Están muy documentados los estudios que manifiestan un deterioro en el CI (cociente intelectual) debido a la presencia de niveles altos de plomo. También concluyen que estos niveles de plomo en un período prolongado de tiempo podría originar un cuadro de TDA-H.

Ésta sería una posible explicación del aumento de este trastorno en las ciudades y zonas de mucho tráfico.

La terapia quelante o detoxicante por parte de la Medicina Ortomolecular estaría indicada por sus beneficios en intoxicaciones por plomo o cualquier otro material pesado o producto químico.

Algunos niños sufren subcarencias de nutrientes vitales que convendría aportar a la dieta en forma de complementos nutricionales.

Éste es el caso de las vitaminas del grupo B debido a la influencia positiva de las mismas sobre los neurotransmisores inhibitorios como la serotonina. Muchos niños con déficit de atención e hiperactividad tienen niveles de serotonina bajos.

Es importante cuidar el balance entre el cinc y el cobre. El desequilibrio entre los mismos puede originar síntomas relacionados con el TDA-H.

Debe vigilarse también el nivel de hierro y de vitaminas y minerales en general. “... una dieta baja en nutrientes y vitaminas se relaciona con una mala actitud y una falta de atención y … son los niños con una mala dieta los que se pueden beneficiar especialmente de un suplemento vitamínico-mineral.”

Un suplemento muy “de moda” y que realmente merece la pena tomar en consideración es el de los ácidos grasos Omega 3, puesto que son nutrientes imprescindibles para la función cerebral, y en especial durante su desarrollo.

En esta obra, el autor va más allá de tratar el tema de la nutrición exclusivamente. Menciona otros enfoques naturales que están demostrando tener efectos beneficiosos en este trastorno y que nos ofrecen nuevas alternativas para abordarlo.

Concluye este capítulo con unas recomendaciones concretas para la dieta en los casos de hiperactividad y el déficit de atención. Recordándonos que dichas recomendaciones deben ser individualizadas y adaptadas a cada caso, para lo cual es necesaria la supervisión de un profesional de la salud cualificado.

Rosina Uriarte

domingo 1 de agosto de 2010

TERAPIA OCUPACIONAL PARA MEJORAR LA CONDUCTA. TEORÍA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

Publicado por María Gloria en su blog JAZMÍN

Todos conocemos niños desobedientes,inquietos o malos estudiantes. Y no es que sean así porque quieran. En muchos casos no son responsables de su actitud, porque hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo puede ser un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también conocido como disfunción de la integración sensorial (DIS).

El TPS o DIS se presenta cuando el sistema nervioso central no es capaz de interpretar y organizar adecuadamente las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales. Por tanto, tampoco puede analizar y utilizar dicha información adecuadamente para entrar en contacto con el ambiente y responder eficazmente a los múltiples estímulos del entorno.

Un trastorno en el procesamiento sensorial afecta profundamente a la capacidad de afrontar las ocupaciones de la vida cotidiana. Sencillas actividades como comer, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio se convierten en inconvenientes difíciles de superar.

Como consecuencia de un TPS pueden aparecer problemas emocionales, sociales y académicos, que en muchas ocasiones son achacados a otros motivos. La Dra. Jean Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense, fue la primera en describir un conjunto de conductas atípicas relacionadas con un procesamiento sensorial deficiente. Sus investigaciones la llevaron a formular la Teoría de la Integración Sensorial.

Hoy día sabemos que los principios de esta Teoría son útiles no sólo para los niños que padecen TPS, sino para todos. Tener en cuenta los estímulos sensoriales que reciben los niños y los jóvenes, padezcan TPS o no, les puede ayudar a ser más eficaces en el desempeño de sus ocupaciones diarias y en su interacción con el entorno.

Teoría de integración sensorial

El autocontrol en los niños

Habitualmente los problemas de comportamiento y atención en los niños son abordados con fármacos o con programas conductuales basados en premios y castigos.
Ambas estrategias suelen dar buenos resultados, aunque con el inconveniente de que representan un control externo sobre el niño y pueden crear dependencia. Es decir, el niño funciona bien con la pastilla o con el premio correspondiente; pero si le faltan, su actitud empeora.

Para evitar dicha dependencia, en coordinación con el médico o el psicólogo, el terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial trabaja con el niño el aprendizaje de la autorregulación. Tras una evaluación específica del niño, se diseña un programa de actividades individualizadas, acorde con sus características sensorimotoras.

Es imprescindible que padres y educadores sepan reconocer los estados de alerta inadecuados. Por ejemplo, un exceso de actividad o estar irritable son síntomas de un nivel de alerta inapropiado. Si se sabe cómo lograr que un niño se autorregule mediante una actividad ocupacional, se evitarán muchos problemas.


El niño y la rutina

Para que los niños puedan regular su conducta es importante que sus actividades diarias estén organizadas de un modo equilibrado y previsible. A todos los niños les resulta tranquilizante saber lo que va a ocurrir a continuación.

Del mismo modo que el suspense y lo desconocido excitan, las vidas desordenadas, con muchos cambios imprevisibles, producen inseguridad o excitación que se traduce frecuentemente en conductas negativas.

Como es normal, todas las familias tienen momentos en los cuales hay que romper la rutina. En dichos momentos, debemos intentar mantener cuantos más elementos de la rutina sea posible. Por ejemplo, si se va a dormir fuera conviene llevar el muñeco, el libro de cuentos u otros elementos que suelen formar parte de la rutina de acostarse.

Grandes cambios, como mudarse de casa, por ejemplo, pueden ser especialmente difíciles para los niños. Prepararlos, explicándoles claramente lo que va a pasar, les ayuda a sentirse más tranquilos. Hacer un dibujo o un juego con los aconteci-mientos especiales que se aproximan ayuda a que los niños estén más preparados para afrontarlos.


El niño y los actos sociales

Para que la presencia de niños en actos sociales donde se requiere tranquilidad y silencio no acabe en riñas, castigos y disgustos, la Terapia Ocupacional nos brinda algunas estrategias.

A muchos niños les resulta difícil permanecer sentados y tranquilos, por ejemplo, durante una ceremonia de boda o en una comida en un restaurante. Como es normal, se mueven, tocan todo lo que está a su alcance y buscan maneras de estimular su sistema nervioso.

Para tratar de evitar esas conductas, debemos procurar que anteriormente obtengan la dosis sensorial que necesitan. Por ejemplo, actividades como saltar a la comba, jugar intensamente en los juegos del parque o jugar al balón proporcionan sanos estímulos vestibulares y propioceptivos que ayudan a regular el estado de alerta y tener más tranquilidad.

Debemos evitar que vean televisión, que jueguen a la videoconsola o que realicen otros juegos sedentarios justo antes de un acto social formal. Si previamente han tenido bastantes estímulos sensoriales, proporcionarles después algunos juguetes pequeños será suficiente para que se entre tengan y no molesten a los demás.


El niño en el supermercado

Hay que implicar a los niños en la ocupación, lo cual hará que se sientan importantes, no se aburran y, por tanto, no empiecen con perretas para reclamar la atención. Por ejemplo, podemos preparar en casa la lista de la compra con ellos, aprovechando el momento para practicar la escritura y, a la vez, introducirlos en el arte de gestionar un hogar.

Una vez en el supermercado, el niño puede levantar bolsas de patatas y paquetes de leche para meterlos en el carro o llevar alguna bolsa con los artículos comprados.m También puede ayudar a meter la compra en el coche o llevarla hasta casa, guardarla en los armarios, etc.


Viajar en coche con niños

Tener un desplazamiento tranquilo en el coche con dos o tres niños en el asiento trasero es algo que parece a veces imposible. El no poder moverse del sitio y las escasas posibilidades de cambiar de postura causan que muchos niños se vuelvan más irritables en el automóvil. En ese estado es más probable que estallen riñas y conflictos entre los ocupantes del asiento trasero.

Por ello, hay que procurar que los niños tengan ocasión de moverse bastante y de tener actividades físicas suficientes antes de efectuar un viaje, porque es algo que les ayuda mucho a estar más tranquilos.

Separar a los niños con unos almohadones o varios muñecos de peluche es una buena manera de evitar los pequeños roces que pueden transformarse rápidamente en grandes riñas.

Poder escuchar música por unos cascos o ver una película en un reproductor de DVD es otro modo de mantener la atención de los niños alejada de las peleas. Si no, siempre es posible recurrir a algo más tradicional como es animarlos a cantar algunas de sus canciones favoritas.


El niño hipersensible

El niño etiquetado como arisco es, a veces, un niño hipersensible táctilmente, al que la típica caricia que los mayores suelen hacer en la cabeza le supone una verdadera molestia.

Padecer hipersensibilidad táctil también puede provocar que el niño rechace que le laven el pelo, la cara o los dientes. Asimismo, rechazar vestirse y tener dificultades con el sueño y la aceptación de alimentos son también problemas frecuentes en este tipo de niño.

Debemos entender que hay una razón neurológica detrás de dichas conductas negativas y, por tanto, debemos tratar de adaptar las actividades diarias para que sean más llevaderas para el niño.


El niño y el sueño

Los niños, para dormirse tranquilos, en los momentos previos tienen que evitar ciertos estímulos excitantes, como son ver la televisión y jugar a la videoconsola o al ordenador. Actividades como saltar o correr también deben evitarse a medida que se aproxima la hora de irse a la cama.

Estas actividades físicas, sin embargo, deben formar parte de la rutina diaria del niño en otras horas, puesto que ayudan a regular el estado de alerta y facilitan que, más tarde, la transición entre la vigilia y el sueño se realice adecuadamente.

Pero justo antes de dormir conviene realizar actividades que proporcionen estímulos relajantes. Por ejemplo, mecer a los niños, bien arropados y calentitos, ayuda a que se relajen antes de ir a la cama. Es preferible que el niño no se duerma mientras lo están meciendo, para que aprenda a dormirse solo en su propia cama.

Una vez acostados, a algunos niños les viene bien que la ropa de la cama esté bien ceñida sobre ellos. Este estímulo de tacto profundo resulta muy eficaz para relajar; es comparable al efecto de un masaje relajante.


Niños que no comen bien

Existen numerosas causas y de muy variados tipos por las que los niños no comen bien. A veces se trata de niños hipersensibles, es decir, con una excesiva sensibilidad oral, a los que les producen una sensación muy desagradable tanto las texturas como los sabores de los alimentos.

Por esta causa, estos niños tendrán tendencia a los alimentos crujientes y secos o a los purés y líquidos muy finos. Hay otros niños cuya causa para no comer bien es el hastío que tienen de tomar siempre purés y papillas, cuando ya podrían estar con alimentos de texturas más duras.

Igual que cualquier adulto se cansaría de comer siempre casi lo mismo, los niños también se hartan de tomar durante meses y meses comidas muy parecidas.

En ambos casos, tanto en el de los niños hipersensibles como en el de los que están cansados ya de purés y papillas, puede resultar beneficioso incorporar a sus comidas alimentos crujientes, siempre teniendo en cuenta la capacidad de masticación del niño.

Se les puede dar, por ejemplo, biscotes, ya que se deshacen fácilmente con la saliva en la boca, pero ofrecen una textura crujiente que suele gustar a casi todos los niños. Alternar una cucharada de verdura o fruta con un trocito de biscote también puede ser un buen truco.


Autonomía infantil en el cuarto de baño

Las dificultades de muchos niños con el aprendizaje del uso de la bacinilla y el inodoro pueden ser debidas a un problema en el procesamiento sensorial. Es posible que un niño que no acaba de adquirir el control de sus esfínteres sea hiposensible a los estímulos y no sienta la necesidad de evacuar; o que la sienta in extremis, cuando ya no queda tiempo para acudir al cuarto de baño. Puede incluso no darse cuenta de que se ha manchado.

Otros niños pueden ser hipersensibles y rechazar el contacto de su piel con la fría porcelana del inodoro. Algunos experimentan desagradables sensaciones en el momento de evacuar y optan por retener heces y orina para evitarlo. Esta conducta puede provocar infecciones y estreñimiento.

En ambos casos, los juegos y las actividades que proporcionan estímulo propiocep-tivo, es decir, las que requieren fuerza muscular, ayudan a normalizar el procesa-miento sensorial. Una intervención de Terapia Ocupacional basada en la Teoría de la Integración Sensorial también puede ayudar a que el niño responda de manera más adecuada a sus señales corporales.

Isabelle Beaudry Bellefeuille
Terapeuta Ocupacional.