domingo, 24 de febrero de 2013

LOS DIAGNÓSTICOS SON CONSTRUCCIONES SOCIALES Y FENÓMENOS CULTURALES



Quisiera enlazar con el final de la anterior entrada publicada en este blog. En ellaRosa M. García Hernández hace hincapié en que “no todos los TDA diagnosticados como tal, lo son”.
Mientras sigamos centrándonos en cómo hacer que los síntomas que muestra un niño encajen dentro de un “cajón” con nombre propio, perderemos de vista lo realmente importante: la causa de estos síntomas y cómo tratarla.

Los diagnósticos hacen referencia a los síntomas que observamos en el niño, pero quedarnos en esto y trabajar estos síntomas puede aportar una mejoría, pero no una solución definitiva puesto que la causa de dichos síntomas sigue intacta.
Solamente si conseguimos reducir o erradicar la causa podrán mejorar o desaparecer los síntomas.

Por esta razón, el nombre que demos al trastorno en un niño es menos importante que conocer lo que lo está causando y cómo tratarlo. Es aquí donde debemos emplear nuestra atención y energía.
El nombre-diagnóstico acompañará al niño toda la vida si solamente tenemos en cuenta los síntomas. Un trabajo que trata la causa hará que los síntomas se reduzcan o incluso desaparezcan. Esto es lo que quisiéramos que acompañara al niño toda la vida.

Este planteamiento ya lo expuse en otra entrada, por lo que no me extenderé más. Pero sí quiero transmitir la opinión del doctor Harald Blomberg con respecto a los diagnósticos que están invadiendo nuestra sociedad, afectando cada día a más niños en lo que algunos expertos califican de auténtica “pandemia”.
Éstas son las palabras de Blomberg en su libro“Terapia de Movimiento Rítmico. Movimientos que Curan”:

…hay casusas hereditarias en el TDAH. Sin embargo, la teoría de que el TDAH y condiciones similares son exclusivamente hereditarias y causadas por los genes no puede explicar el rápido aumento de estos problemas durante las dos últimas décadas. Una epidemia de una enfermedad genética hereditaria es imposible.

…Que la salud de los niños está disminuyendo continuamente es una amenaza tan grande en contra de nuestro futuro como el calentamiento global. Es extraño que no haya ninguna discusión seria sobre este tema en los medios de comunicación y el hecho de que las autoridades responsables no estén preparadas para tratar estos problemas en serio. Es tan extraño como lo sería si los medios no hablasen de las causas del calentamiento global y los políticos sólo ignoraran el tema.
…Sophia Lövgren señala… que los diagnósticos son construcciones sociales y fenómenos culturales. Se unen diferentes síntomas subjetivos para crear una enfermedad con entidad propia, que pueda identificarse y ser tratada por médicos y otros expertos.

Como construcciones sociales, los diagnósticos deben satisfacer las diferentes necesidades. Estas necesidades pueden ser económicas, políticas, profesionales o psicológicas.
Las compañías farmacéuticas necesitan que los niños sean diagnosticados por razones económicas con el fin de vender los medicamentos como estimulantes centrales y los antidepresivos. Los científicos, médicos, psicólogos y trabajadores sociales necesitan los diagnósticos para justificarse en su profesión, para que los políticos hagan donaciones para sus trabajos de investigación, para conseguir puestos de trabajo y hacer carrera.

Los políticos tienen los diagnósticos para encubrir el hecho de que el deterioro de la salud de los niños en gran medida se debe a factores ambientales de los que son responsables. Los padres y los maestros necesitan el diagnóstico para obtener apoyo y recursos y huir de la sensación de fracaso.
Los niños en cambio, no necesitan el diagnóstico. Los niños que tienen problemas de atención e hiperactividad no tienen que ser tratados como sufridores de una enfermedad que según los expertos “afecta gravemente su salud y el desarrollo de una vida satisfactoria en la edad adulta”. No necesitan saber que corren el riesgo de “fracasar escolar y profesionalmente y, a menudo con graves problemas sociales y psiquiátricos en la edad adulta”.

Los niños con problemas necesitan ayuda. Ellos necesitan ayuda eficaz para sentirse y funcionar bien. No es necesario ser estigmatizados por los diagnósticos y envenenados por las drogas que someten sus síntomas y son perjudiciales para su sistema.
Ayudemos a nuestros niños dándoles soluciones efectivas y dejemos de darles tantas vueltas a las siglas.


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